domingo, abril 27, 2014

Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad. ~Sir Arthur Conan Doyle

2013, Capítulo 4: Mi nombre es Sherlock Holmes y mi negocio es saber lo que otras personas no saben



Para quienes hemos disfrutado leyendo los relatos de Sir Arthur Conan Doyle, la dirección “221b Baker Street” es definitivamente familiar ya que este brillante médico y autor escocés situó en ella la casa de sus personajes más famosos: el detective Sherlock Holmes, que destaca por su inteligencia, su hábil uso de la observación y el razonamiento deductivo para resolver casos difíciles, y su gran cronista, el Doctor John H. Watson. Sir Arthur Conan Doyle fue un autor prolífico que, además de crear a Sherlock Holmes, escribió obras de ciencia ficción, novelas históricas, teatro y poesía.
Fue justo hacia allá donde esa mañana nos dirigimos para visitar el Museo de Sherlock Holmes que por supuesto está en la calle Baker pero, he de aclarar que el número 221b nunca existió. En la época Victoriana, esta concurrida calle corría de Norte a Sur iniciando la numeración en el número 1 y terminando en el 85; cuando los edificios fueron renumerados en 1930, haciendo de ella una calle más extensa, una gran parte del bloque 200 fue asignada a un edificio Art Decó conocido como Abbey House, construido en 1932 para la Abbey Road Building Society (más tarde el banco Abbey National).

Este edificio fue ocupado por dicha sociedad hasta 2002, con los números 215 a 229: fue así como esta residencia se hizo real. Casi de inmediato la residencia comenzó a recibir cartas dirigidas a Sherlock Holmes de personas del mundo entero. El volumen era tal que acabaron creando un "Secretariado para Sherlock Holmes" para organizar toda la correspondencia. En 1999, Abbey National patrocinó la creación de una estatua de bronce, de casi tres metros, de Sherlock Holmes, que puede ser vista hoy en la entrada de la estación de metro de Baker Street.

Hoy en día, la propiedad que hospeda al Museo Sherlock Holmes se encuentra muy cerca de Abbey House (el número real de la dirección del museo es 239 Baker Street) y es una casa construida en1815. Su interior se mantiene para la posteridad exactamente como Conan Doyle describió la vivienda de sus célebres personajes y, con la debida aprobación de la ciudad de Westminster, tiene una placa que le acredita como “221B”.

Si alguien tiene problemas para imaginarse regresando en el tiempo, al llegar a la renombrada dirección un actor vestido de oficial de la policía victoriana le recibirá en la mismísima puerta. Los boletos se adquieren en la tienda del museo y la fila es bastante larga pues la casa en sí no es grande así que el “constable” se dedica a controlar el acceso a fin de que los visitantes puedan disfrutar de su tour en grupos pequeños para evitar estar encima unos de los otros.
Otro detalle es la tienda de The Beatles es vecina de Sherlock Holmes, así que brinda un buen entretenimiento… yo adquirí unos lentes tipo John Lennon mientras esperábamos que nos dejaran pasar. Otro vecino curioso es un lugar donde se exhiben los objetos que la gente ha perdido en el Tube (el metro de Londres). Por el aspecto de los que vimos en la vitrina, ¡tienen inventariadas cosas que se perdieron desde que el sistema de transporte entró en funcionamiento en 1863! 

Después de una espera de 45 minutos, logramos entrar a la estrecha casa. En serio fue como viajar a la época victoriana. Los muebles y los objetos en verdad datan de esos años y hacen referencia a las aventuras de Holmes y Watson con estudiada precisión. Está el maletín del Dr. Watson con su instrumental médico y un libro que guarda una pistola en su interior; en el tapiz puedes encontrar las siglas “VR” de Victoria Regina, hay espejos con velas a la usanza de la época pues no había luz eléctrica, y encuentras un elegantemente disimulado inodoro ¡dentro de la habitación! 
En el segundo piso hay una pequeña sala de estar donde puedes sentarte y tomarte una foto con el bombín de Watson o la gorra y pipa de Holmes, a gusto del consumidor. En el tercer nivel hay varios maniquíes con los personajes de las historias más recordadas: amén de los protagonistas, puedes encontrarte de frente con la Sra. Hudson, el ama de llaves, con Irene Adler, su rival en inteligencia, con su hermano Maycroft Holmes y con su némesis, el siniestro Dr. James Moriarty. Para mí fue muy grato ver representados tantos detalles. Al final, hay un acceso al ático donde si te atreves a subir una pequeña escalera, puedes ver las valijas, baúles y otros objetos. También se exhibe una colección de cartas escritas por el público a Sherlock Holmes. No cabe duda que hay quien confunde la ficción con la realidad.

Una vez que termina el recorrido, no hay que dejar de visitar la tienda del Museo. Ahí encuentras un sinfín de souvenirs tales como bombines, gorros y pipas por si te quieres caracterizar, pequeñas reproducciones del violín de Holmes, abrecartas, estatuillas de los personajes, juegos de naipes, bolígrafos, marcalibros y, por supuesto, la colección completa de los misterios que Sherlock Holmes resolvió.

A través de un panel de cristal desde la tienda se ve una biblioteca de antaño en la que sin mucho esfuerzo puedes imaginarte al buen Sherlock discutiendo con Watson. Pero lo más simpático es hacer una “escala técnica” pues el baño público bien podría ser una pieza de museo…  aunque afortunadamente funciona con tecnología del siglo XXI.
Si acaso han leído la versión original del llamado “canon holmesiano” compuesto por cuatro novelas y cincuenta y seis relatos, o son fans de la novedosa miniserie de la BBC “Sherlock”, o inclusive del famoso Dr. House, personaje basado en este célebre detective británico, bien vale la pena lanzarse a este pequeño pero entretenido lugar.  

Lo que sí hay que destacar como nota cultural es que la célebre frase «Elemental, mi querido Watson» ("Elementary, my dear Watson") no aparece en obra alguna de Conan Doyle sobre Sherlock Holmes… a que esa no se la sabían, ¿eh?

Próximo capítulo: La caballería de la Reina


 

domingo, abril 20, 2014

Tengo que ser vista para que crean en mí. ~Reina Isabel II

2013, Capítulo 3: The Royal Albert Hall, segunda parte

Elgar Room
Fotografía de George Harrison y John Lennon
en el Elgar Room
Nuestro guía nos condujo al Elgar Room, uno de los salones adicionales que ahora rentan para distintos eventos. Una vez dentro nos hizo una pregunta ¿qué tienen en común todos los artistas que aparecen en las fotografías que adornan las paredes de esta sala?
Inmediatamente, todos dedicamos unos minutos a “hacer inventario” para poder responder. Al ver una foto de The Beatles donde sólo aparecen John Lennon y George Harrison, lo que concluí para mis adentros fue “todos se presentaron aquí y ahora están muertos”… y ¡claro! en ese momento, el guía dijo justo esto. Yo sólo pensé “clásico humor británico”.
Después del Elgar Room, caminamos por “The Circle” hasta llegar a uno de los accesos de “The Gallery”, es decir de la sección más alta del auditorio, a fin de poder observarlo a nuestras anchas. Aunque llegaron a llenarlo 9,000 espectadores, actualmente el cupo máximo anunciado es de 5,272 lugares.

Por supuesto, lo primero que busqué fue el famoso “palco real” y ahí estaba, en la mejor ubicación de la sala con una gran corona portando la insigne “ERII” (Elizabeth Regina II). ¿Será que la Reina Isabel me invite cuando supere los 63 años de reinado de su antecesora Victoria? No le falta mucho pues en 2012 celebró el jubileo de 60 años… ¡le voy a escribir de una vez! 


Palco de la Reina, debajo de la corona
Mientras estábamos de polizones tuvimos el privilegio de observar el enorme órgano, el segundo más grande del Reino Unido, y escuchar parte del ensayo de un coro masculino de Cromwell con sus 300 voces entonando temas que me hicieron recordar con un par de lagrimitas mis tiempos en la Academia Maddox… ¡tristemente nosotras no cantábamos tan bien como ellos!

Escenario y gran órgano
Uno de los detalles curiosos es que la acústica del Royal Albert Hall producía un fuerte eco cuando lo inauguraron y por muchísimos años intentaron ajustarla con un sinfín de técnicas y trucos que nunca resolvieron de tajo el problema; inclusive se decía que este auditorio era el único sitio donde "cualquier compositor inglés podía estar seguro de escuchar su obra por lo menos dos veces". Fue hasta 1969 cuando al fin dieron al clavo al instalar una serie de discos acústicos difusores de fibra de vidrio a lo que se les llama cariñosamente “los champiñones”.

Difusores acústicos (champiñones)
Prometiéndome que alguna vez acudiré a un evento en el Royal Albert Hall, seguí al guía hasta un pequeño salón. Para mí sorpresa, resultó ser el “Royal Retiring Room”, es decir, la sala de descanso a la que Isabel II y sus invitados acceden a través de una escalinata privada. Con la venia del guía, pudimos sentirnos de la familia real por unos breves minutos pues nos instó a sentarnos en las elegantes sillas acomodadas alrededor de la sala y observar los retratos de los reyes y reinas, colgados en orden cronológico en sus cuatro paredes. No puedo decir que me sintiera incómoda...
Al salir dejamos la puerta bien cerrada con llave y nos encaminamos al Restaurante Coda para degustar el famoso “Afternoon Tea”. Cabe mencionar que este menú tradicional se sirvió por primera vez en el Royal Albert Hall el 11 de junio de 1912, patrocinado por The Theatrical Ladies’ Guild… pero nos consta que los ingredientes que usan hoy en día son frescos.
Cuando llegamos nos dimos cuenta de que los servicios estaban ya dispuestos en mesas según el número de comensales reservados. Por supuesto, nosotros cuatro estábamos separados pues reservamos dos lugares desde México y dos desde París… pequeño detalle. Así lo explicamos a nuestro capitán de meseros y aunque nos advirtió que quedaríamos un poquito justos, nos hizo favor muy gentilmente de reunirnos en una sola mesa para cuatro mientras Viv preguntaba muy en serio cuánto cuesta rentar los salones.
Viv y Guillermo ante el banquete
A esa hora, por supuesto ya teníamos todos bastante hambre así que el menú fue más que bienvenido y la experiencia, inolvidable... y no lo digo yo sino las caras de felicidad de Viviana y Guillermo (creo que ellos tienen la contraparte de esta foto).
Es bien sabido que la cocina no es el fuerte de los británicos pero el té de la tarde definitivamente sí es un contendiente que da batalla en mi corazón... los scones con crema batida y mermelada de fresa o cereza amarga (la versión británica de los bisquets) son mis favoritos.  
Aquí les comparto el menú completo para que se les antoje:
Afternoon tea at the Royal Albert Hall
Savoury selection
  • Croissant of beef, horseradish, rocket
  • 
    Scones, mis favoritos
    Smoked salmon, cucumber jelly, yoghurt
  • Truffle macaroon, foie gras parfait
  • Finger sandwiches: Butler’s Secret Cheddar, Branston pickle, H. Foreman & Son smoked salmon, cream cheese
Sweet selection
  • Scones, clotted cream, strawberry jam
  • Cakes of the day
Tea
  • Traditional English breakfast, Earl Grey, Assam, herbal infusions
  • Fairtrade coffee also available
Para terminar ese primer día en Londres, recorrimos varias de sus maravillosas calles para mostrarle a Viv algunos puntos tales como el Victoria & Albert Museum y sus paredes con marcas de balas de cañón del blitz de la Segunda Guerra Mundial, la vista de la avenida Knightsbridge con Harrods ahora iluminado para la noche y las clásicas cabinas telefónicas rojas.

Nos decidimos a tomar el Tube (apodo del metro londinense) para pasar un rato a Covent Garden: un entretenido barrio bohemio donde se pueden encontrar tiendas, artistas callejeros, restaurantes, mercado de artesanías.

Volvimos a la zona de nuestros hoteles en el Tube, yo arrastrando los pies y con los ojos soñolientos pues ya llevaba demasiadas horas despierta. Sólo les puedo decir que apenas recuerdo haber llegado al hotel…

Próximo capítulo: Sherlock Holmes

 

jueves, abril 17, 2014

Es mi deseo que este auditorio lleve el nombre de aquél a quien debe su existencia, y que sea así llamado “The Royal Albert Hall of Arts and Sciences”. ~Reina Victoria

Londres 2013, Capítulo 2: The Royal Albert Hall, primera parte


Tomamos un típico taxi londinense para llegar al Royal Albert Hall a tiempo para nuestro tour de las 3:00 pm.  Les cuento que hice la reserva desde México directamente en la página web oficial del Royal Albert Hall que anuncia sus tours “tras bambalinas” con cupo para 20 personas que incluye la visita guiada de varios salones internos y el auditorio principal de este icónico salón de actos. El que elegí fue por supuesto el que termina con el tradicional high tea pues es una costumbre británica de abolengo que quería que nuestros amigos experimentaran en su primera visita al Reino Unido.
Royal Albert Hall
Como se nos hizo un poquito temprano, acudimos a la taquilla para cambiar nuestro mail de confirmación por los boletos correctos y luego dimos una vuelta por fuera del edificio para sacar algunas fotos y esperarles. Al poco tiempo nos alcanzaron; venían acompañados de una amiga mexicana residente en Londres muy buena onda que los dejó sanos y salvos en nuestra custodia así que por fin pudimos darles la bienvenida y escuchar sobre sus primeras impresiones.
No en vano todo el mundo habla de la “puntualidad inglesa”. A las 3:00 pm en punto apareció el guía de nuestro tour: un chico que comenzó por preguntar de dónde venía todo el grupo. Una vez establecido el origen de los 20 participantes, rápidamente se puso delante de la fila para llevarnos a través del edificio.

Mientras caminábamos, nos iba contando con remarcado humor británico sobre la historia del Royal Albert Hall. Para empezar, les cuento que desde que la Reina Victoria lo inauguró en 1871 ha estado en uso continuo. No sólo ha sido una sala de conciertos sino que su escenario es tan versátil que puede acoger casi cualquier tipo de espectáculo. Imagínense que a lo largo de su trayectoria de más de 140 años se han presentado desde artistas clásicos como Wagner y Rachmaninov y artistas populares como The Beatles, Elton John, Adele, the Killers, hasta deportistas como John McEnroe o Mohammed Ali. ¿A qué no se habían imaginado una cancha de tenis o un ring de boxeo profesionales en este lugar?
 
Fotografía del domo
Por supuesto, muchas figuras públicas tales como Sir Winston Churchill, Nelson Mandela, el Dalai Lama y obviamente, la Reina de Inglaterra, han dado discursos y conferencias desde su escenario. Espectáculos de ballet, ópera, danza moderna, patinaje sobre hielo, y hasta el Cirque du Soleil se han presentado ahí también. Y para terminar pronto, es la sede del The BBC Proms, el mayor festival mundial de música clásica que se realiza anualmente durante el verano, con una duración de ocho semanas y con un maratón de celebridades de este género, solistas, coros y orquestas transmitido a todo el mundo por la BBC… ¡mi favorito visto en el canal de la BBC en México ha sido el BBC Proms dedicado a la serie británica clásica Dr. Who para celebrar su 50 aniversario! Podemos sin duda declarar que la lista de eventos que han ocurrido ahí no tiene rival en el mundo entero. 

Pintura que muestra a la Reina Victoria colocando
la primera piedra del Royal Albert Hall
Lo primero que vimos fue un pasillo con una serie de pinturas y fotografías que muestran las diferentes etapas de la construcción y la inauguración del Royal Albert Hall. La idea de construir una serie de instalaciones permanentes para la cultura y educación de la gente la tuvo el Príncipe Alberto, consorte de la Reina Victoria, después del éxito rotundo que tuvo para el imperio en 1851 la Gran Exposición, también promovida por el Príncipe. La propuesta fue aprobada y el sitio fue comprado con una parte de los beneficios recaudados en la exposición. 

Tristemente en 1861, el Príncipe Alberto murió sin ver realizadas sus ideas; no obstante, se construyó un hermoso monumento de oro en su memoria, el Albert Memorial, orientado hacia el Royal Albert Hall. En abril de 1867 la Reina Victoria firmó la «Royal Charter of the Corporation of the Hall of Arts and Sciences» para poder iniciar con la construcción y operación del teatro y el 20 de mayo se puso la primera piedra. La ceremonia oficial de inauguración fue el 29 de marzo de 1871. El discurso de bienvenida estuvo a cargo de Eduardo, Príncipe de Gales; la Reina Victoria no dio un discurso, pues acudió aún de luto y con semblante melancólico.  
"A" de Alberto, en oro
Un dato de la construcción es que el edificio es de forma elíptica. El domo que lo cubre está hecho de cristal y acero forjado y se colocó a 41 metros de altura en el techo… toda una proeza arquitectónica. Otro detalle que a mí me cautivó es que la Reina mandó poner la inicial “A” de oro a la altura de cada escalón en la escalera interior de hierro… ¡eso es amor del bueno!

Nuestro guía destacó que el Royal Albert Hall está registrado como una organización de caridad; sin embargo, es financieramente auto-suficiente y por tanto no recibe fondos gubernamentales de ningún tipo. Cuenta con un intrincado sistema de membresías; una de esas es la de la familia real. Gracias a la misma, la reina es dueña de un palco que fácilmente puede distinguirse pues tiene una corona muy visible. La familia real recibe boletos para todos los eventos pero pocas veces acude; por tanto, distribuye los boletos a las personas de su staff que estén interesadas en acudir al evento y por eso el palco real está normalmente ocupado. Lo simpático del asunto es que, dado que en ese momento representan a la monarquía, los invitados de la reina deben observar un comportamiento digno… o sea, ¡olvídense de saltar y gritar como cualquier fanático!
Reflejo del Albert Memorial en el cristal del Royal Albert Hall
El auditorio principal y las salas adicionales que han ido habilitando con los años se rentan a cualquier persona física o moral que cumpla con ciertos requisitos indispensables. Por ejemplo, las universidades de artes de Inglaterra celebran sus graduaciones ahí; también se alquila para ceremonias de premiación o conferencias científicas. Pero, no se emocionen pues para mantener la intachable reputación de este recinto, cualquier solicitud debe superar el escrutinio de la administración del Royal Albert Hall y de sus patronos. Ah, y no se alquila para bodas ni celebraciones de cumpleaños…
Próximo capítulo: Royal Albert Hall, segunda parte


miércoles, abril 16, 2014

Los grandes eventos me aquietan y calman; son sólo las nimiedades las que me irritan. ~Reina Victoria

Londres 2013, Capítulo 1: Hello London


Viajamos toda la noche para llegar a Londres pues el vuelo es de 11 horas. No pude descansar nada, pero la ilusión de volver a mi ciudad favorita en el mundo y además de ver a nuestros amigos Viviana y Guillermo, quienes atravesaron también ese día el Canal de la Mancha desde París para encontrarse con nosotros, me mantuvo con el entusiasmo a toda marcha.





Bienvenida en Heathrow
Al llegar al aeropuerto de Heathrow, ya nos estaba esperando un chofer de la agencia. Dado que hemos tenido la fortuna de viajar a Londres varias veces, los traslados y el hotel fueron los únicos servicios que contratamos.

Gracias a que así lo solicitamos a nuestra amada agente de viajes, teníamos asegurado el check-in tempranero así que nuestra habitación estuvo lista a las 7:00 am que arribamos… ¡hubiera sido terrible tener que esperar después de un vuelo tan largo!
Después de registrarnos y refrescarnos (más bien desamodorrarnos) con un regaderazo estuvimos listas para salir a disfrutar de la ciudad. Claro, antes de salir recibimos la llamada de Viv para avisarnos que ellos también habían llegado a Londres y que nos encontraríamos más tarde tal cual lo teníamos planeado. 
Hyde Park
La primera parada fue una tiendita de conveniencia donde, además de comprar café y jugo para nosotros, adquirimos el pan y los cacahuates destinados a los patos, cisnes y ardillas de Hyde Park –uno de las áreas verdes públicas más grandes de Londres y catalogado como Parque Real- ya que es una tradición visitar este hermoso lugar y nuestra educación no nos permite llegar con las manos vacías.
Marca del memorial de Lady Di
Rodeadas de paseantes, turistas, corredores, ciclistas, niños, perros y caballos recorrimos las partes que más nos gustan incluyendo el lago artificial Serpentine, el tradicional saludo a la estatua de Peter Pan, un vistazo por fuera al Palacio de Kensington que fue la residencia oficial de Lady Di y ahora lo es de William y Kate, amén de un breve paseo por la sección dedicada a Lady Di.

Estatua de Peter Pan
Ya sin pan ni cacahuates nos dirigimos a visitar el gran almacén de artículos de lujo Harrods que sinceramente yo siempre he considerado museo por aquello de sus precios. Digo “gran” almacén porque ocupa la friolera de 20,000 metros cuadrados y contiene 90,000 metros cuadrados de superficie de venta en sus cinco pisos ¡ahí nomás!
Ni qué decir que venden de todo: entre los departamentos que más nos gustan están el de mascotas (no es de extrañar pues para los ingleses los perros, gatos y caballos son prioridad), el de juguetes (un paraíso para niños y adultos) y las enormes salas donde se vende cualquier cosa comestible que imaginen, incluida una gran variedad de tés por supuesto… no en vano fue fundado en 1835, al inicio del reinado de Victoria, por el marchante de tés y mayorista de ultramarinos Charles Henry Harrod.
Lo más lindo son sus vitrinas y exhibidores artísticos; esta vez, como estábamos ya en noviembre, nos tocó por supuesto el área especial de artículos navideños que nos dejó sin aliento y sin algunas libras que nos gastamos en adquirir algunos adornos para el árbol, entre ellos uno conmemorativo del recién nacido Príncipe Jorge. Un dato curioso es que la única sucursal de Harrods fuera de Inglaterra estuvo en Buenos Aires, Argentina de 1914 a 1959 cuando la compró Casa Fraser. Otro punto a resaltar es que los hermanos Al-Fayed compraron el almacén en 1985 por 615 millones de libras esterlinas. Igual recuerdan que el hijo de uno de ellos se mató junto con Lady Di en el Puente de las Almas en París (la familia real le quitó la distinción de “proveedor preferido de la corona”)… luego de eso, Mohamed Al-Fayed vendió Harrods a la familia real de Qatar en 2010 por 1,500 millones de libras esterlinas. ¡Vaya que hizo un buen negocio!

Después de esa visita, nos encaminamos al encuentro con nuestros amigos a fin de introducirlos a dos de hitos de la cultura inglesa: un tour guiado del Royal Albert Hall y la degustación del “high tea”, conocido en el mundo como "el té de las cinco".
Próximo capítulo: Royal Albert Hall

martes, abril 15, 2014

En número los parsis no son relevantes, pero en contribución son incomparables. ~Mahatma Gandhi

India 2013, Capítulo 21: Las Cuevas Elephanta, los parsis y el adiós a Gandhi

Gate of India
Preparadas para nuestro último día en India, nos encontramos con Chitra para ir caminando hasta el muelle donde está la Puerta de la India (Gateway of India) para tomar un barquito a la Isla de Elephanta. La Puerta de la India es un monumento estilo arco del triunfo construido para conmemorar la visita que hicieron el Rey Jorge V y su esposa María en 1911. La idea era que fuera un lugar de bienvenida para los viajeros que llegaban a Bombay en barco. Irónicamente, este fue el lugar elegido por los británicos para dar el adiós definitivo a la India ya que las últimas tropas imperiales abandonaron definitivamente el país justo desde ahí después de su independencia en 1948.
Una vez embarcadas, pudimos disfrutar de una travesía de aproximadamente una hora admirando la bahía, hasta atracar en Elephanta. Los portugueses, quienes se instalaron en Bombay antes que los ingleses bautizaron así a la isla en alusión a unas piedras en forma de elefantes que adornaban el puerto de entrada pero que ahora residen en un museo. Cabe mencionar que la ciudad acabó siendo cedida al Reino Unido como parte del pacto matrimonial entre el rey Carlos II de Inglaterra y la infanta doña Catarina de Braganza.
Las cuevas de Elephanta
Lo interesante de Elephanta son sus cuevas pues atraen más visitantes que la misma ciudad de Mumbai y están en la lista de la Unesco del Patrimonio de la Humanidad. Para llegar a ellas, hay que tomar un pequeño tren y luego subir una larga escalinata. Lo malo no es que sea difícil ascender, sino que el calor húmedo lo hace bastante incómodo. Lo bueno es que una vez que llegas, te das cuenta de que el viaje valió la pena. El complejo es una enorme colección escultórica de deidades hinduistas donde se puede encontrar a Brahma, a Vishnu y a Shiva. Hay una estatua específica al final del recorrido que realmente sorprende pues ni siquiera la notas hasta que la tienes enfrente y la luz externa le da un toque preciso que te hace apreciarla en todo su esplendor.

Bahía de Mumbai
De regreso en Mumbai, nos detuvimos en nuestro hotel –donde descubrimos que se han hospedado un sinnúmero de celebridades que incluyen, entre otros, a los Beatles, Mick Jagger, el Príncipe de Gales, Bill Clinton y Oprah Winfrey - para refrescarnos y emprender nuevamente el camino para visitar lo que nos faltaba ver de la ciudad. Nos rendimos a la comida occidental y elegimos una sucursal de Le Pain Quotidien para almorzar.
Una vez con el estómago lleno, fuimos nuevamente en auto a visitar un mirador que se encuentra en el parque para niños Kamala Nehru –llamado así en honor a la esposa del primer Primer Ministro de India Jawaharlal Nehru- ubicado en lo más alto de la Colina Malabar. Desde ahí contemplamos un rato la bahía de Mumbai demarcada por su carretera semi-circular de concreto de 4 kilómetros llamada Marine Drive pero mejor conocida como el Collar de la Reina porque de noche las luces figuran las blancas perlas de un collar.

Jardines Suspendidos, Colina Malabar
Después del Mirador, nos dirigimos a los Jardines Suspendidos de la Colina Malabar. Estos jardines son una serie de terrazas que proveen un lugar desde donde visualizar el Mar Arábigo. Pero ese no es su verdadero propósito: en realidad fueron construidos sobre la principal reserva de agua de Mumbai para salvarla del efecto contaminador de las Torres del Silencio.
¿Qué son las Torres del Silencio? fue nuestra siguiente pregunta. Pues ahí les va la respuesta de Chitra, que estoy segura los asombrará tanto como a mí: son edificios funerarios de la religión zoroástrica, ubicados principalmente en Bombay, pertenecientes a los parsis. Los parsis descienden de los persas que emigraron a la India en el siglo VII para escapar a la persecución religiosa. Hoy en día hay aproximadamente 100,000 parsis en el mundo… digamos que son una especie en extinción pues sus muertes ya son más que sus nacimientos.
Su filosofía es creer que los humanos son responsables de su situación, y deben actuar para cambiarla. La recompensa, el castigo, la felicidad dependen de cómo las personas vivan su vida. El bien transpira de aquellos que actúan correctamente, y los que actúan mal se dirigen hacia su ruina moral. La moral zoroastrista se resume en la frase buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos. Sus preceptos principales son:
  • Igualdad: igualdad de todos, al margen de diferencias de sexo, raza o religión.
  • Respeto a todas las formas vivientes. Condena de la opresión del ser humano, y de la crueldad y sacrificio de animales.
  • Ecologismo: la naturaleza es central en la práctica del zoroastrianismo y muchos importantes festivales son celebrados en la naturaleza: el día de año nuevo, el primer día de primavera, el festival de agua en verano, el festival de otoño al final de la estación y el festival de fuego de la mitad de invierno.
  • Trabajo duro y caridad.
  • Lealtad y fidelidad a la familia, la comunidad y el país.
Consideran al cadáver humano como un elemento impuro, por lo que está prohibido permitir que éstos contaminen a los elementos clásicos de tierra, fuego y agua. Por esta razón los cuerpos son llevados a las torres del silencio, donde su carne es consumida por los buitres. Una vez que los huesos toman el color blanco, por la intervención del sol y del viento, son arrojados al osario ubicado en la parte central del edificio.

A que eso no se lo esperaban, ¿eh? Y ahí les va otro dato: Freddie Mercury (sí, el cantante de Queen), Zubin Metha (director de orquesta) y Ratan Naval Tata (magnate indio presidente de Tata Group) son parsis famosos. 
Después de ese descubrimiento -"a la cama no te irás sin saber algo más” dice mi amigo Nacho,- la siguiente parada fue una breve visita al Museo Príncipe de Gales de India Occidental donde pudimos observar su edificación de estilo indio-sarraceno con elementos de todas las arquitecturas que disfrutamos durante nuestro viaje. En su interior pudimos ver los objetos exhibidos en sus salas de arte, arqueología e historia natural.
Por último, nos subimos nuevamente al auto para acudir a la última escala del día… y del viaje: La Casa-Museo de Gandhi en Mumbai. Mani Bhavan, una casa mediana localizada en el centro de Mumbai, es considerada el punto focal de las actividades políticas de Gandhi entre 1917 y 1934. En la entrada de la residencia, se encuentra una placa que señala el lugar donde arrestaron a Gandhi, en enero de 1932.
Habitación-Oficina de Gandhi
Hoy en día está habilitada como museo biográfico, biblioteca y centro de investigación. Se exhiben en su interior fotografías, documentos, objetos personales y la antigua rueca de Gandhi, que se considera un símbolo de la lucha por la independencia, un retorno a las raíces y la posibilidad de autoempleo para la gente pobre. Entre los documentos se encuentran cartas que este escribió y recibió de famosos contemporáneos como Churchill, Einstein, Tolstoi, Hitler y Roosevelt.

En las paredes que rodean la escalera hay fotos que le registran desde su niñez hasta el día de su asesinato. En el segundo piso se encuentra la oficina y habitación de Gandhi que se puede ver a través de un cristal preservado tal cual lo dejó: dos ruecas (asociadas ahora con la bandera de India), una cama de piso y un libro. Asimismo, la casa contiene una biblioteca con más de 50,000 ejemplares acerca de ciencias sociales, paz y filosofía. En la biblioteca existe un busto de Gandhi donde los visitantes acostumbran dejar ofrendas de flores.  
Una vez que me despedí de Gandhi, atravesamos la ciudad para observar las luces de festejo del Diwali. Llegando al hotel nos metimos a la tienda para adquirir los últimos libros y ver con asombro que India filmó dos miniseries nuevas con lo último en efectos especiales sobre el Mahabarata y el Ramayana... ¡ojalá entendiera yo el hindi!

Cenamos en otro de los restaurantes del hotel y una vez en nuestra habitación y con maletas hechas, nos dispusimos a ver una interminable película Bollywood, a preparar el adiós a India y reflexionar sobre lo mucho que aprendimos en esta mística e inolvidable tierra.

Próximo capítulo: Hello London!

La gente habla de los lugares como Mumbai como si fuera una Historia de Dos Ciudades: como si los ricos y los pobres no tuvieran nada que ver entre sí. ~Katherine Boo

India 2013, Capítulo 20: Mumbai, la capital corporativa de India


Al armar este maravilloso itinerario de India, no podíamos dejar de hacer una escala en su capital corporativa: Mumbai. Inspirada por la famosa canción de Mecano, pude poner palomita pues ahora sí no sólo conozco Hawaii sino también Bombay, que es el nombre como anteriormente se conocía a esta ciudad.
Taj Mahal Palace Hotel
A nuestra llegada, nos recibió en el aeropuerto el chofer de la agencia quien nos llevó hasta el icónico Taj Mahal Palace en medio de un tremendo embotellamiento causado por un accidente en una vía rápida. Esta ciudad de inmediato nos dio la impresión de ser una megalópolis. Y por supuesto, si hoy día es la ciudad con mayor número de habitantes en el país (más de 20 millones) y la cuarta más poblada del mundo.
Cuando por fin llegamos a nuestro hotel, nos registramos, recibimos nuestro collar de flores y subimos a la habitación para preparamos para el encuentro a las 3:30 p.m. con nuestra guía local. Mientras hacíamos un poco de tiempo, descubrimos que en el directorio del hotel ofrecían los servicios del astrólogo “de la casa”… quedó claro que a pesar de estar en una ciudad cosmopolita, seguíamos en un país primordialmente místico. 
Nuestra guía resultó ser una chica bastante simpática y hablantina de nombre Chitra. Se emocionó de que fuésemos hermanas y mexicanas pues varios de sus clientes pasados son de habla hispana. En una mezcla de inglés y español nos explicó que la ciudad de Bombay ocupa dos islas y es el puerto más importante de India, amén de la más europea de sus ciudades.

El imperio británico hizo famosa a Bombay como la sede administrativa de la East India Company en los 1700s que, entre otros muchos productos, llevó el té a Inglaterra haciendo rico al imperio. Contiene un sinfín de edificios coloniales británicos –de los cuales Chitra nos mostró la Terminal Ferroviaria de Chhatrapati Shivaji que emula a la estación Victoria de Londres y un enorme reloj edificado como imitación del Big Ben- acompañados de modernos rascacielos. Vimos algunas oficinas de gobierno y Chitra nos comentó que justo ahora tienen un alcalde muy eficiente que ha sabido conservar a la ciudad limpia y mayormente segura… ¡qué bien!
Terminal Ferroviaria Chhatrapati Shivaji
Bombay es el mayor distrito de negocios del país y también cuenta con la mayor industria cinematográfica del mundo; de ahí que el juego de palabras entre Bombay y Hollywood resulte en “Bollywood”, que es como se conoce al conjunto de estudios que hospeda esta ciudad.

Esa tarde visitamos Crawford Market: un mercado de arquitectura antigua que ocupa más de 20,000 metros cuadrados donde se venden desde cosméticos, artículos para el hogar y comida hasta mascotas -incluyendo, según se dice,  tráfico ilegal de animales exóticos. Como dato curioso, el edificio tiene frisos exteriores con representaciones de agricultores indios y en su interior se pueden ver una serie de fuentes diseñadas nada más y nada menos que por Lockwood Kipling, padre del novelista Rudyard Kipling.
Joyería tradicional vendida en el Bazar Zaveri
Dejamos el mercado para recorrer algunas calles del Bazar Zaveri . En su intrincado laberinto de calles puedes hallar cualquier tipo de joya producida en India, ya sea de diseño tradicional o moderno. De hecho, el 65% del mercado de oro de India se gestiona en este lugar y es famoso por originar la mayor cantidad de exportaciones al extranjero de joyas y gemas.  Además de joyas, el bazar es notable por otros artículos de lujo elaborados en metales preciosos (juegos de té, charolas, vajillas, portarretratos, etc.) Chitra nos introdujo a una tienda de conocidos suyos que venden justo esas especialidades... juro que no cabía un alfiler más. No es raro entonces que todas las tiendas sin excepción cuenten con sistemas de seguridad privada. Yo pensé que las mujeres mexicanas eran fanáticas de la joyería pero me declaro corregida: ¡la mujer india sobrepasa cualquier expectativa!
Un poco engentadas, volvimos al hotel para cenar y descansar. Bajamos a uno de los restaurantes menos formales y degustamos un menú bastante tranquilo. Un poco después de subir a la habitación nos sorprendieron con la entrega de una tarjeta de cumpleaños y un pastel de chocolate… Chitra había hecho trampa había avisado a la concierge del hotel que ese día celebraba mi hermana su cumpleaños. ¡Un gran final para un gran día!


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