domingo, mayo 18, 2014

Los hombres y los reyes deben juzgarse por su actuación en los momentos críticos de sus vidas. ~Winston S. Churchill

Londres 2013, Capítulo 6: El cuartel de guerra de Winston Churchill


Después de una breve caminata, nos adentramos a los Churchill War Rooms, una de las cinco ramas del Museo Imperial de la Guerra.

Para ponerlos en contexto les cuento que comprende los Cabinet War Rooms, un complejo subterráneo que albergó un centro de comando del gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial, y el Churchill Museum, un museo biográfico que explora la vida del estadista británico Winston Churchill.
Su construcción, ubicada debajo del edificio del Tesoro en el área de Whitehall de Westminster, comenzó en 1938. Empezó sus operaciones en agosto de 1939, poco después del estallido de la guerra en Europa. Continuó operativo a lo largo de la Segunda Guerra Mundial hasta ser abandonado en agosto de 1945 tras la rendición de Japón.
 
Después de la guerra, el gobierno británico reconoció su valor histórico; sin embargo, sólo un número limitado de personas pudo visitarlo con previa cita hasta que fue abierto al público en abril de 1984. Después de una importante remodelación, el museo fue reinagurado en 2005 como el Churchill Museum and Cabinet War Rooms y en 2010 su nombre fue acortado a Churchill War Rooms.
 
A guisa de bienvenida, a la entrada nos encontramos con un busto del mismísimo Winston. Enseguida, bajamos escaleras para ingresar al Museo. Después de adquirir los boletos y pasar por debajo de un viejo misil, nos adentramos al conjunto de salones y habitaciones que conforman los llamados “Cabinet War Rooms” para transportarnos a una de las épocas más oscuras de la historia. 

Busto de Churchill a la entrada del Museo


Acompañadas por una audio guía, no fue difícil, aunque sí muy penoso, imaginarse cómo fue vivir una experiencia de guerra desde el lugar donde se tomaron tantas decisiones que cambiaron el rumbo de la historia. Hicimos el recorrido deteniéndonos para enterarnos de los usos y costumbres de la gente que pasó largo tiempo en ese lugar; en ciertos espacios, escuchamos la recreación de algunas de las conversaciones que ahí se dieron o incluso detalles sobre algunos objetos que se pueden observar.
Por ejemplo, en el Cuarto de los Mapas hay una fila de teléfonos de distintos colores que la gente que trabajó en el cuartel apodó como “el coro de bellezas”. En esa misma habitación se puede ver una caricatura de Hitler dibujada en el mapa de Europa Central.


Caricatura de Hitler
Además de las salas de reuniones del gabinete de guerra, los salones donde con tachuelas de colores se llevaba el control de los convoyes de los aliados y los avances enemigos en mapas enormes amén del recuento de las bajas, la sala de telecomunicaciones transatlánticas y los lugares desde donde trabajaban las telefonistas con aparatos decodificadores, también se pueden visitar las habitaciones privadas de los oficiales de guerra, la cocina, comedor y habitación de Churchill. Justo en esta última es donde se pueden ver los enormes micrófonos proporcionados por la BBC para las transmisiones de radio mediante las que el Primer Ministro mantenía a sus ciudadanos al tanto de las noticias de guerra. También está la caja metálica roja con documentos de Estado que acompañó a Churchill durante toda la guerra.

Coro de bellezas (teléfonos de colores)
En los pasillos se pueden leer las normas de conducta y distintos procedimientos a seguir por quienes tenían que pasar días y noches en el complejo subterráneo. Además, hay máscaras de gas y linternas de emergencia distribuidas por todos lados. Uno de los peores aspectos de la vida ahí era la falta de instalaciones sanitarias. La gente se bañaba a cubetazos y se usaban baños químicos denominados “Elsans” que, dicen, olían bastante mal. Por supuesto, el hecho de que muchos fumaban y el humo se mezclaba en el sistema de aire lavado, hacía que vivir ahí abajo fuera bastante desagradable. Súmenle el horario “flexible” de trabajo, la falta de luz natural, la obligación de guardar la compostura y absoluto secreto sobre lo que escuchabas y el estrés de no saber si volverías a la superficie y qué encontrarías si lo lograras… caray, ¡es para nunca más quejarse de las condiciones de tu trabajo! 
Un detalle importante es que, nadie tiene muy claro cómo, los británicos lograron instalar en secreto una plancha de concreto arriba del complejo subterráneo para salvaguardarlo de los incesantes bombardeos nazis. En el Museo se puede ver parte de esta plancha. Curiosamente, el enemigo nunca pudo detectar la ubicación de este cuartel de guerra en pleno centro de Londres.

Comimos un excelente  almuerzo en la cafetería del Museo, ambientada por supuesto en la época de la Segunda Guerra Mundial. 
Después, visitamos el Museo de Churchill: un homenaje a la vida de Sir Winston Leonard Spencer-Churchill, reconocido simultáneamente como el estadista más brillante del Reino Unido y como un ícono de la historia mundial.

En el Museo, la historia de Churchill cobra vida. Utilizando una mezcla de alta tecnología y medios, la exhibición relata la niñez, juventud, madurez y vejez de esta figura a fin de que el visitante pueda entender sus antecedentes y su legado a la humanidad.
Desde su niñez en el seno de la aristocrática familia de los duques de Marlborough –fue hijo de Lord Randolph Churchill y la heredera estadounidense Jennie Jerome,- su juventud en el ejército y sus inicios en la vida política, su amor por el periodismo y la literatura (fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1953) y la pintura, su casamiento con Clementine Hozier que además de esposa fue amiga y confidente, su turbulenta vida política, el sinnúmero de nombramientos, premios y reconocimientos que recibió durante su vida y, por supuesto, su heroico liderazgo durante la Segunda Guerra Mundial. La historia termina con el video del funeral de estado con el que fue honrado por la Reina Isabel II a su muerte en enero de 1965.
Mesa interactiva

Lo que más llamó la atención fue la mesa interactiva de 15 metros que ordena cronológicamente y da acceso a 1,100 documentos relacionados con la vida y época de Winston Churchill. Esta mesa es dinámica y es actualizada día a día por el Museo. Un detalle curioso es que Churchill pertenece a los Spencer, familia noble británica cuyos destacados miembros fueron él  como nieto del 7.º duque de Marlborough y Diana, Princesa de Gales como hija del 8.º conde Spencer.
Winston Churchill es uno de mis personajes históricos preferidos. Amo la sarcástica verdad de sus frases célebres, su carácter fuerte y el hecho de que no dudó ni un instante en que ganaría la Segunda Guerra Mundial… ¡afortunadamente tuvo razón!

Ya muy cansadas pues recorrimos tres museos en un solo día, nos encontramos con Viv y Guillermo para terminar el día cenando Fish & Chips y sidra británica muy a gusto en St. Stephen’s Pub.  
Siguiente capítulo: Cutty Sark
 

sábado, mayo 03, 2014

Dios salve a nuestra gloriosa Reina, Larga vida a nuestra noble Reina, Dios salve a la Reina; Que la haga victoriosa, Feliz y gloriosa, Que tenga un largo reinado sobre nosotros: Dios salve a la Reina. ~Primera estrofa del himno nacional del Reino Unido y sus colonias

2013, Capítulo 5: La caballería de la Reina


Firma de la Reina Isabel II en el libro de la
inauguración oficial del Museo
Después de consultar a Sherlock nos dirigimos hacia el Museo de la Guardia Real abierto al público en 2007.
Este lugar es especial porque es como un museo viviente ya que está ubicado justo en el cuartel de dos de los batallones más experimentados y condecorados del ejército británico cuya principal misión desde 1660 es salvaguardar la vida del rey o reina gobernante. Los nombres de dichos batallones son The Lifeguards (los salvavidas) and the Blues and Royals (los azules y reales). Digamos que son como los guardias pretorianos de los césares romanos.
Mi hermana saludando... al caballo
Adicionalmente a sus deberes militares, ellos regularmente acompañan a la Reina en diversos desfiles a lo largo del año. Y son todo un espectáculo, no solo porque sus caballos son hermosos y sus uniformes impecables sino porque su disciplina es férrea… ¡y se nota! Lo pudimos comprobar atestiguando un cambio de guardia que justo se llevó a cabo unos minutos después de que llegamos al Museo.

 

Mi hermana probándose botas y parte de la armadura
El Museo es pequeño pero realmente interesante. Visitarlo fue toda una experiencia pues exuda orgullo patriótico y un compromiso enorme con el honor y el deber. La Guardia Real es una muestra tangible de lo que para este país significa la monarquía… y yo que amo las tradiciones británicas lo disfruté enormemente.

En la primera parte se puede ver parte de los establos del siglo XVIII que por supuesto continúan prístinos y en uso diario. Además, te puedes probar algunas prendas de los uniformes y las armaduras que se utilizan y comprobar qué tan altos son los caballos, amén de conocer a detalle la rutina que siguen diariamente los soldados que pertenecen a este regimiento.  
 
Parte de la colección del Museo
En la segunda, viajas por el tiempo para observar la amplia colección de objetos personales, uniformes, medallas y recuentos de algunos miembros destacados de la Guardia Real sobre las distintas batallas e hitos históricos en los que han participado defendiendo al país y a sus soberanos por casi 350 años.  
Video testimonial sobre las actividades del regimiento
Para  terminar, el regimiento comparte algunos videos de sus tareas diarias y los desfiles con comentarios en audio de sus miembros. Asimismo, hay una exhibición de su participación en los Juegos Olímpicos y en distintas campañas de ayuda humanitaria. Por último, está el juramento de lealtad a la Reina Isabel II. 
Por supuesto, al final hubo que hacer una visita a la tienda del museo para adquirir algunas postales y un imán para el refrigerador, aunque he de confesar que ya no le caben muchos más. 
Siguiente capítulo: El cuartel de guerra de Winston Churchill
 
Misión: Proteger a la Reina