viernes, enero 31, 2014

La violencia es el miedo a los ideales de los demás. ~Mahatma Gandhi

India 2013, Capítulo 6: En la vida todo es cuestión de perspectiva


Después de maravillarnos con el Templo Dorado acudimos a recorrer un jardín público cercano llamado Jalian Wala Bagh que alberga un memorial y un pequeño museo dedicado a conmemorar un hecho histórico muy relevante, pero nada agradable. Aquí entra en juego mi reflexión de que en la vida todo es cuestión de perspectiva y, específicamente en la historia, eres héroe o villano dependiendo de si concuerdas o no con las creencias de quien la narra.

Les cuento: Durante la ocupación de la India, el gobierno británico promulgó un decreto que contenía una serie de recomendaciones, elaboradas por una Comisión denominada Rowlatt, que fuera creada para investigar la existencia de una probable conspiración. Mediante esta ley se le confirió al Virrey poderes extraordinarios para reprimir cualquier acto que pudiese ser considerado como sedicioso, lo cual incluía silenciar la prensa, detener a activistas políticos sin orden judicial y arrestar a cualquier persona que fuese sospechosa de rebeldía. En protesta se llamó a una huelga general en el país, siendo esta el inicio de un creciente descontento por los abusos cometidos por el poder colonial. Si esta situación les suena familiar, no son nada despistados.

La agitación reinante trajo funestas consecuencias, particularmente el 13 de abril de 1919 en lo que se conoce como la Masacre de Amritsar, cuando tropas británicas comandadas por el general Reginald Dyer dispararon contra una multitud que incluía mujeres y niños congregada en Jalian Wala Bagh, un jardín amurallado, para celebrar el festival hindú de Baisakhi, sin tener conocimiento de la existencia de una orden marcial.
El jardín comprendía 28,000 m² y estaba amurallado por todos lados a excepción de cinco entradas; cuatro de estas entradas eran muy estrechas, admitiendo sólo a unas pocas personas a la vez. La quinta entrada fue bloqueada por los soldados armados, así como por dos carros blindados armados con ametralladoras ya que estos vehículos no pudieron pasar. Al ingresar en el recinto, el general ordenó a las tropas que abrieran fuego directamente sobre la multitud, sin previo aviso. El tiroteo siguió hasta que el suministro de 1,650 balas se agotó. El fuego siguió sin parar durante aproximadamente 10 minutos.


De vez en cuando, Dyer "comprobaba el fuego y lo dirigía sobre los sitios donde la muchedumbre era más apretada". Hizo esto no porque la gente fuera lenta en dispersarse, sino porque él "había decidido castigarlos por haberse reunido allí". Al principio algunos soldados dispararon al aire, ante lo cual Dyer gritó: "¡Fuego bajo! ¿Para qué los han traído aquí?" Más tarde, el propio testimonio de Dyer reveló que no se les dio ninguna advertencia para dispersarse y él no sintió ningún remordimiento por haber ordenado que sus tropas dispararan.


Los informes oficiales británicos estimaron 379 muertos y más de 1,000 heridos. Sin embargo, el doctor Smith, un cirujano civil británico de la ciudad, calculó más de 1,800 fallecimientos. Esta masacre le ganó al general Dyer el infame epíteto de «carnicero de Amritsar» en la India y, por supuesto, minó la buena voluntad de los indios hacia los británicos y echando por tierra la esperanza de la autonomía de la India. Marcó permanentemente las relaciones entre la India y el Reino Unido Gran Bretaña e Irlanda, siendo históricamente el preludio del movimiento de no cooperación que encabezó Mahatma Gandhi entre los años1920 y 1922. 

El gobierno británico sometió a Dyer a una extensa investigación. Al finalizarla, Dyer fue citado por el teniente general Sir Havelock Hudson, quien le dijo que estaba relevado del mando. Más tarde, el comandante en jefe en India, general sir Charles Carmichael Monro le hizo dimitir a su puesto y le dijo que no obtendría otro. Hubo gente en Inglaterra que lo recibió como héroe defensor de los europeos y lo mantuvo económicamente. En 1921, el general Dyer quedó paralítico como producto de un derrame y jamás se recuperó. Falleció en Long Ashton, cerca de Bristol, Inglaterra el 23 de julio de 1927.
Como un somero ejemplo de la controversia que causaron las acciones de Dyer, mientras que en protesta contra la matanza, el escritor y premio Nobel Rabindranat Tagore renunció a su título de Sir (caballero), el escritor británico Rudyard Kipling expresó su apoyo al general Dyer, afirmando que había "salvado a la India". El Morning Post lo recordó en un artículo titulado "El hombre que salvó a la India" y "Cumplió con su deber" pero el Westminster Gazette escribió una opinión contraria, "Ninguna acción británica, durante el curso de nuestra historia en India, ha dado un golpe tan severo a la fe india en la justicia británica como la masacre en Amritsar."

 
Michael O’Dwyer, el entonces teniente gobernador de Panyab, apoyó al General Dyer por sus acciones y había llamado a la masacre una acción "correcta". En su libro, India as I Knew It (India como la conocí), escribió en 1925 «Los panyabís rápidamente aprendieron la lección, la revolución es una cosa peligrosa».  Su afirmación fue contradicha quince años después: el 13 de marzo de 1940, en Caxton Hall en el corazón de Londres, Michael O’Dwyer fue asesinado a tiros por un panyabí, Shaheed Udham Singh, en venganza por la masacre de Amritsar en particular y su dominio de represión política en Panyab en general. Asumo que no hace falta decirles quién es admirado como héroe en India, ¿verdad?



Siguiente capítulo: El bizarro ritual de la frontera con Pakistán.


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