domingo, septiembre 07, 2014

Tai chi: vencer el movimiento con la quietud. ~Yi Jing Zhi Dong


China 2012, Capítulo 6: Dim sum, tai chi y actitud zen


Como no teníamos nada más programado en Shanghai, en nuestra última mañana salimos a recorrer los alrededores del hotel. Lo primero que llamó nuestra atención fueron diversos puestos de flores y frutas y, por supuesto, de dim sum -en mi interpretación, la versión oriental del tamal mexicano.
Para definirlo correctamente, “dim sum” es un término cantonés que puede traducirse como "ordenar hasta satisfacer al corazón". Es una comida china liviana que se come como aperitivo en algún momento entre la mañana y las primeras horas de la tarde. Contiene combinaciones de carnes, vegetales, mariscos y frutas y se suele servir en pequeñas canastas. Por supuesto, va a acompañado siempre de té.
Caminando más allá nos encontramos  amén de una panadería francesa (con letreros en chino, claro)… ¡y con un auto que bien podría haber sido de la pantera rosa!
Seguimos un sendero y dimos con un muy lindo parque enclaustrado en el que descubrimos un pequeño bosque de bambú, un lago artificial y diversos matorrales de flores. Por supuesto, adoptamos una actitud zen y disfrutamos de la tranquilidad del espacio por un buen rato.
Lo más interesante fue que, al salir, tuvimos la suerte de ver a un señor de unos 70 años de edad (un cálculo atrevido de mi parte pues los chinos son come-años) practicando tai chi con espada. Me atreví a grabarlo pues sus coordinados y seguros movimientos eran hipnotizadores y elegantes.
Por si no están familiarizados, el tai chi -o tai chi chuan- es un arte marcial desarrollado en el Imperio de China. Originalmente, el tai chi se creó para la lucha cuerpo a cuerpo, ya sea armada o desarmada; en estos tiempos se le considera cada vez más tanto como una práctica físico-espiritual muy provechosa para la salud como una técnica de meditación en movimiento. Hoy en día es una actividad muy popular y en los parques de las ciudades de China se puede observar por las mañanas a miles de personas ejercitando sus movimientos lentos y fluidos.
Al salir del parque nos encontramos con una vitrina donde pegan las páginas importantes de los diarios… digamos que como un corcho de boletines para la comunidad.
Como ya era hora, nos fuimos de regreso al hotel a fin de prepararnos a ir al aeropuerto. Recogimos maletas, hicimos el check out y emprendimos camino con el chofer de la agencia y con Juan. Como llegamos a buen tiempo, nos despedimos del guía, pasamos seguridad y recorrimos las tiendas del aeropuerto. Nos encontramos con gran cantidad de productos típicos chinos empaquetados para viajar siendo los más populares de la temporada los cangrejos de río como los que vimos en Zhujiajiao.
Al final, ya cansadas de dar vueltas, nos fuimos a leer un rato a la sala de espera y nos dispusimos a abordar el avión hacia nuestro siguiente destino: Beijing.


Siguiente capítulo: ¿Pekín o Beijing?

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