sábado, agosto 02, 2014

Sin escalar montañas nadie conoce la altura del cielo, sin bucear los ríos nadie conoce la profundidad de la tierra por donde discurren. ~Proverbio chino

China 2012, Capítulo 3: Vértigo en el moderno Shanghai


¡Yo lo intenté!
Llegamos a la parte moderna de la ciudad para recorrer con Juan, nuestro guía, algunas calles a pie y ver de cerca sus rascacielos. Shanghai es una de las ciudades de mayor crecimiento mundial en términos de rascacielos. Nomás para que se den una idea, en noviembre de 2008 había 932 edificios altos completados, y 208 más en construcción, aprobados o propuestos, de los cuales tres superan los 300 m (980 ft) de altura. Entre los más destacados se encuentra el Shanghai World Financial Center, el tercer edificio más alto del mundo, con 101 pisos y una altura total de 492 metros. Como podrán ver en la siguiente foto, intenté sacarle una foto completa pero simplemente ¡no hubo manera!
Para que conste...
Dado que ese edificio no es público, no pudimos más que verlo por fuera; sin embargo, Juan nos preguntó si queríamos ver Shanghai desde las alturas y, ante una respuesta afirmativa, se dirigió rápidamente hacia el Jin Mao Tower que sí cuenta con un mirador. Como era temprano, no encontramos una gran fila por lo que pagamos los boletos y entramos rápidamente a uno de los elevadores en el que, en un respiro ¡alcanzamos el piso 88 para encontrarnos a 340 metros de altura! 
Nos bajamos y dimos toda la vuelta al mirador para disfrutar de las vistas y conocer “a su altura” algunas de las edificaciones más representativas de la ciudad. Entre ellas, la Oriental Pearl Tower (torre de observación y antena de telecomunicaciones) y la Torre Central de Shanghai, aún en construcción que tendrá 128 pisos y una altura de 632 metros y se convertirá en el edificio más alto China cuando sea completado, amén de que será el segundo rascacielos más alto del mundo, tras el Burj Khalifa ubicado en Dubai.
Bahía del Rio Huanpu
Al bajar del Jin Mao Tower nos dirigimos hacia la orilla del Río Huangpu para contemplar la vista hacia los edificios de Pudong (la zona moderna de Shanghai). Ahí nos encontramos con el centro de convenciones de Shanghai y el edificio de la aduana del puerto. Valió la pena la larga caminata pues la vista de la silueta de los edificios es espectacular. Entre los edificios se encontraba un globo terrestre que mostraba la parte de Asia-Pacífico, lo cual nos llamó mucho la atención, pues estamos sumamente acostumbradas a ver el mapa de América y no ésta parte del mundo. Una de las mayores atracciones turísticas de Shanghai es recorrer en crucero esa zona al atardecer, justo cuando todos los edificios están iluminados.
Ópera china
Una vez completada esa visita, nos dirigimos en auto a un hotel para el almuerzo. La verdad es que nuestro primer encuentro con la comida china no fue muy satisfactorio. Al terminar, fuimos en auto a la Avenida Nanjing: la calle comercial más grande de Shanghai que hasta tiene un trenecito para recorrerla a gusto. Nos tocó observar unos momentos el espectáculo gratuito de ópera china que se ofrece para personas de la tercera edad y demás entusiastas. Admito que no soy fan de la ópera: al igual que Cri Cri me parece que la voz de los cantantes varones es de toro enfadado y que las mujeres gritan como si hubieran visto un ratón… pero supongo que en gustos se rompen géneros.

Lo que sí fue de nuestro interés son tiendas de productos para medicina tradicional china que comercian con ingredientes no sólo vegetales como el famoso ginkgo biloba, sino  también de animales y minerales. El uso de partes de especies en peligro de extinción (por ejemplo caballitos de mar, cuernos de rinoceronte, y los huesos de tigre) ha creado polémica y ha dado lugar a un mercado negro, alimentado por los cazadores furtivos que buscan animales protegidos. Ingresar a estos comercios es toda una experiencia…
Trabajando la seda
Nuestro siguiente destino fue una tienda de artículos de seda. En la tienda nos dieron un tour y nos explicaron todo sobre ésta, “la reina de las fibras naturales”. La seda es un invento exclusivamente chino: durante mucho tiempo, China fue el único país en el mundo que produjo y utilizó tejidos de seda. La seda china, utilizada desde hace unos 4,600 años, no es famosa solamente por su exquisito diseño, sino también por su brillo y su finura. De ahí la importancia de la Ruta de la Seda para extender su comercio y uso a Europa y, luego, al resto del mundo. Hoy en día, a pesar de los métodos artesanales han sido ya reemplazados por la mecanización, el bordado es un arte muy enraizado en la cultura china.
Mi cuadro de hilos de seda entintados
Pudimos ver los gusanos, los hilos, y por último, los productos. Algo que nos admiró mucho fue la demostración de cómo entre varias mujeres iban estirando cada capullo a medida de una cama, para con muchos de estos ir formando edredones. Por supuesto, salimos de ahí con dos de ellos, ligeros pues tiene una tabla donde está la relación de los países y que grosor es el recomendable, y un cuadro hecho con hilos de seda entintados que ahora luce en casa. 
 
Siguiente capítulo: Tomando té entre flores, gatos y dragones

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