domingo, septiembre 20, 2015

Cuando comas el arroz, bendice a quien se agachó a recogerlo. ~Proverbio chino


China 2012, Capítulo 16: Comer estuvo en chino


Por la tarde, hicimos plan con Jane para hacer un tour extra por la ciudad antes de ir al aeropuerto por la tarde para dirigirnos a nuestro siguiente destino. A instancia de Jane, tomamos un taxi desde el hotel para visitar el Parque del Pueblo en el mero centro Chengdu: una experiencia verdaderamente china. El parque fue inaugurado en 1911; desde entonces ha sido testigo de movimientos y guerras, convirtiéndose en un sitio histórico y sufriendo diversas ampliaciones, renovaciones. Hoy en día contiene un lago artificial, varios jardines, el Monumento al Movimiento Proteccionista de las Vías Ferroviarias y la casa de té Heming.

Los habitantes de Chengdu son bastante relajados. Acuden al parque a realizar muy diversas actividades: practican el tai chi, toman litros y litros de té, tocan instrumentos locales, cantan karaoke, bailan solos o en conjunto, pintan, esculpen y participan en largas partidas de cartas o de mahjong: un juego de mesa que dicen inventó el mismísimo Confucio. Digamos que es un parque por demás verátil y donde la diversidad se puede palpar en el aire.

Como para estos chinos una “casa de té” puede referirse a una tradicional en un lugar cerrado, hasta dos sillas dispares y una mesa plegable en cualquier espacio disponible, nos animamos a vivir la experiencia de tomar té en uno de los corredores del parque. El señor que nos atendió no hablaba ni pizca de inglés así que nos trajo la carta para turistas y después de tratar de explicarnos, simplemente tomó la decisión ejecutiva de traernos lo que le vino en gana. Resultó ser una enorme tetera para cada quien con infusión de jazmín (uno de los tés más tradicionales de china). Lo gracioso fue cuando volvió con una requisición que nunca entendimos hasta que por fin nos dimos cuenta de que quería que le pagáramos pues, imagino, están a las vivas para que la gente no simplemente se levante y los deje con la cuenta. Eso fue un ensayo para lo que nos sucedería el resto del tiempo en la ciudad en el que tratamos de ser auto-suficientes al pedir algo para comer…

Salimos del parque y nos fuimos caminando hacia el hotel. Recorrimos buena parte de la avenida principal y llegamos a una gran plaza muy modernista y bastante atractiva. Más tarde nos encontramos con Jane quien nos llevó al teatro a ver una Ópera de Sichuan que incluyó el arte de Bian Lian o cambio de máscaras. Esta suerte es todo un espectáculo donde los artistas utilizan trajes coloridos con máscaras que van cambiando en movimientos tan rápidos que son imperceptibles y realmente dramáticos… ¡sorprendente y muy entretenido!

Al día siguiente, después de hacer maletas y el checkout, nos lanzamos a comer en un restaurante de cocina tipo “hot pot” (como un fondue bourgignon a la china). Al llegar simplemente les dimos la hoja de instrucciones que Jane nos había preparado. Fue muy divertido ver cómo los meseros leían con interés y nos iban trayendo la comida que, afortunadamente no incluía lenguas de pato, cabezas de conejo y demás que sí estaban listadas en el menú. Por cierto hasta las porciones gringas se veían cortas… pareciera que un ejército y no solo dos personas éramos comensales. Déjenme decirles que comer tallarines con palillos no es una habilidad que yo tenga…

Después de la extraña comida, volvimos al hotel a recoger nuestro equipaje y encontrarnos con Jane y el querido chofer para hacer nuestro último tour. Hicimos una visita maravillosa a la maravillosa calle peatonal Jinli. A pesar de ser muy turística, bien vale la pena darse un paseo para ver los canales, la vegetación, los molinos de agua, las tradicionales casas de té, escuchar los instrumentos antiguos, las artesanías y observar (no probar) las comidas rápidas típicas –Jane confesó ser fan de las cabezas de conejo en salsa… yo sólo sonreí. Lo que nunca había visto es gente pagar porque le limpien los oídos… no sé qué decir al respecto.

Luego de Jinli, nos llevaron al Museo y Exhibición de los Telares de Seda. Fue increíble ver un telar antiquísimos siendo utilizado por un equipo de un chico que definía los patrones y una chica que armaba los colores. Impresionante la muestra de la destreza en el uso de estas técnicas y los resultados ¡invaluables!

Aquí les comparto fotos del día



Siguiente capítulo: Sí, ajá… en Guilin

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