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domingo, febrero 02, 2014

No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores. ~Mahatma Gandhi

India 2013, Capítulo 7: El bizarro ritual de la frontera con Pakistán


Después de visitar el sitio de la Masacre de Amritsar, fuimos a comer a un restaurante de la ciudad.  En un local casi vacío llamado “Narula’s Multi-cuisine Family Restaurant”, disfrutamos probando más platillos de la maravillosa cocina vegetariana hindú. Hacía calor así que yo elegí probar la cerveza local “Kingfisher” sin sospechar que me darían una botella grande de la fórmula súper fuerte que sólo se vende en Punjab. Como podrán constatar en la foto ¡no llegué muy lejos!

A eso de las 16:30 horas y con pasaporte en mano, emprendimos el camino hacia la frontera Wagha para ser partícipes de uno de los cambios de guardia más extraños que hemos tenido oportunidad de presenciar.


Wagah  es una aldea que por azares del destino quedó dividida por la controversial Línea Radcliffe: la demarcación fronteriza que divide India y Pakistán a partir de la Partición de la India acordada en la independencia de 1947. Por tanto, cuenta con una carretera que cruza de un país al otro pues se encuentra entre las ciudades de Amritsar (India) y Lahore (Pakistán).  
La Partición de la India condujo a la creación el 14 de agosto de 1947 y el 15 de agosto de 1947, respectivamente, de dos estados soberanos, como resultado del otorgamiento de la independencia a India británica por el Reino Unido: el Dominio de Pakistán (posteriormente República Islámica de Pakistán); y la Unión de la India (posteriormente República de la India). La 'partición' se refiere a la división de la provincia de Bengala de la India británica en la provincia pakistaní de Bengala Oriental (posteriormente Pakistán Oriental, hoy Bangladés) y la provincia india de Bengala occidental, como también la partición en forma similar de la región de Punjab de la India británica en la provincia de Punjab de Pakistán Occidental y la provincia (estado) india de Punab, además de la división del Ejército Indio Británico, el Indian Civil Service y otros servicios administrativos, los ferrocarriles, el tesoro central y otros bienes. La creación de dos países de autogobierno legal entró en vigor al filo de la medianoche el 15 de agosto de 1947. Las ceremonias para la transferencia del poder se llevaron a cabo un día antes en Karachi, para permitir al último Virrey británico, Louis Mountbatten, asistir tanto a la ceremonia en Karachi como a la de Nueva Delhi. Pakistán celebra el Día de la Independencia el 14 de agosto, mientras que la India lo celebra el 15 de agosto.

La pequeña aldea de Wagah es particularmente conocida por la ceremonia de cambio de guardia de la única frontera comercial razonablemente amistosa entre los dos países, misma que se lleva a cabo diariamente a las 17:00 horas.

Dejamos el auto en un estacionamiento para después caminar un buen trecho entre vendedores de banderas indias. Por supuesto no pude resistir la tentación de adquirir una aunque fuera de plástico ni de acceder a que un chiquillo de ojos hermosos y sonrisa ganadora pintara los colores de la bandera en mi brazo. Después de todo, “donde quiera que fueres, haz lo que vieres”.


El guía nos explicó que no nos podía acompañar al lugar de la ceremonia pero que nos vería al regreso. Nos mandó a la fila de los extranjeros y siguiendo a la gente nos sentamos lo más arriba posible en unas gradas de concreto. A la derecha de la sección reservada para extranjeros, empezaba la de los locales, misma que estaba llena a tope.
En tanto comenzaba la ceremonia como tal, pusieron música india, que era coreada por el público. Frente a las gradas se podían apreciar los soldados indios con sus extraños uniformes caqui con crestas rojas.


En la parte superior de las gradas, se apreciaba una fotografía de Mahatma Gandhi. Había una larga fila de chicas indias formadas esperando ser portadoras de la bandera india, misma que se encargaban de llevar corriendo algo parecido a una vuelta olímpica hasta la reja que divide a los dos países donde estaban ubicadas las dos banderas. Rara vez he observado tan de cerca la expresión de orgullo nacional.


Mucha gente ondeaba banderas de India y se divertía “echando porras” Indostán (País de los Indios), siguiendo a alguien que los dirigía en hindi a través de los altavoces. Mientras todo eso sucedía, un buen número de jovencitas bailaban a ritmo de la música popular, contagiando a todo el mundo con su energía. La única pieza que pudimos reconocer y medio corear fue la canción Jai ho de la película “¿Quién quiere ser millonario? o Slumdog Millionaire.


Al otro lado de la reja, sucedía algo similar aunque con bastante menos gente y, por tanto, menos volumen. Los soldados pakistaníes tenían un uniforme bastante similar al de los indios, pero en gris y negro.
 
Al fin, todos fuimos llamados al orden para iniciar la ceremonia real, que comenzó con soldados de ambos lados desfilando con un paso furioso, primero uno que pareciera tratar de impresionar o asustar a los del otro bando; después de varias acciones similares sumando participantes de cada regimiento, al fin llega el momento de abrir la reja de hierro y bajar ambas banderas en un movimiento perfectamente coordinado por un soldado de infantería (Jawan) de cada país. Esto se ve coronado por un hermoso atardecer durante el cual las banderas son dobladas y retiradas después de un brusco apretón de manos de los jawans que precede al cierre de la reja.  
No sé ustedes pero, la verdad es que yo nunca había visto un cambio de guardia así.

Estaba acostumbrada a los serios y marciales rituales militares y lo que vimos realmente fue sorprendente. La ceremonia ha sido descrita como “una cuidadosamente coreografiada muestra de desprecio”. Yo añadiría “bizarra” a esos adjetivos.

Próximo capítulo:  Frente al Taj Mahal

 

domingo, enero 19, 2014

El Dios sin forma se encuentra entretejido dentro de cada corazón. ~Afirmación Sij

India 2013, Capítulo 4: Amritsar


Dejamos Delhi para tomar un vuelo a Amritsar. Les cuento que supe que este lugar existía por una película bastante sui géneris llamada “Bride and Prejudice”: la versión Bollywood -apodo popular para la industria del cine de India que produce más filmes al año que Hollywood- de mi amada obra clásica “Orgullo y Prejuicio” escrita por la británica Jane Austen.

Amritsar se sitúa al norte de la India, casi esquina con Pakistán. Lo primero distinto que notamos comparado con Delhi es que en Amritsar, al estar tan cerca de una frontera hostil, la seguridad es bastante más compleja… en el aeropuerto, en los hoteles y hasta en los centros comerciales te registran en la entrada y se ven soldados por todos lados.

Dejamos maletas en el hotel y nos reencontramos con nuestro guía local quien nos reveló que poéticamente, el significado de Amritsar es “El Estanque del Néctar de la Inmortalidad”. Es hogar del Harmandir Sahib, conocido también como Templo Dorado, epicentro cultural y espiritual de la religión Sij. Para mi sorpresa, ¡me enteré que este santuario atrae más visitantes aún que el mismísimo Taj Mahal!



Banderas de bienvenida al Templo Dorado
En tanto llegábamos al Templo Dorado, nos platicó que Amritsar fue fundada por el Gurú Ram Das bajo el nombre de Sarovar en 1564. Eligió este lugar porque su ubicación era privilegiada ya que constituía un punto de paso obligado para quienes recorrían la ruta de la seda. Justo por su posición estratégica, esta ciudad fue conquistada por los mongoles (ahora sí los mongoles, no los mogoles) y luego por los afganos. Ya en tiempos de los británicos, sufrió algunos de los peores disturbios y hechos de violencia durante la separación de las Indias británicas en las actuales repúblicas de la India y Pakistán.

Después de esa breve introducción, nos acercamos a la entrada del Templo Dorado. Amén de ser una maravilla arquitectónica, para mí este templo es un ejemplo de cómo se vive una religión. Para explicarme mejor, les platico un poco sobre los Sij.

El sijismo -o sikhismo- surgió a finales del siglo XV en Punjab (la provincia donde está Amritsar). Su fundador reconocido es el Gurú Nanak, el cual tuvo una infancia muy influenciada por el hinduismo y el Islam. Él decía que ambas religiones decían cosas parecidas, y pretendió unificarlas tomando lo mejor de cada una. Inició este nuevo pensamiento y religión que atrajo a muchos seguidores, los cuales transmitieron el sijismo. Gurú quiere decir “maestro”.

Es sijismo es una religión monoteísta, y se opone al sistema de castas ya que piensa que todos los hombres son iguales. Los varones sijes utilizan un segundo nombre Singh (que significa ‘león’) tras su nombre de pila. Las mujeres utilizan Kaur (que significa ‘princesa’) como segundo nombre. El rechazo de los sijes al sistema de castas se refleja en que muchos sijes prefieren evitar el uso del apellido, muy ligado a la identificación de las castas, utilizando solo su nombre de pila seguido de Singh o Kaur.
 
Hoy en día los sij apenas constituyen el 2% de la población india, pero es una religión muy importante en las tradiciones indias. Su libro sagrado es el "Guru Granth Sabih", donde aparecen las enseñanzas de Guru Nanak. A veces este libro se considera como si fuera el mismo Dios. Dios es inmortal, es el creador y le llaman Sat Nam.

La escritura sagrada sij empieza con el Mul Mantar que es un canto de inicio que describe los atributos esenciales del único Dios, creado de la nada. Dios es masculino y femenino al mismo tiempo, está por encima de la emociones humanas y es puro amor y compasión.

Finalmente, esta doctrina inculca en sus seguidores la humildad y el bien hacia los demás; promueve el desarrollo de una relación personal con Dios, y apoya la creencia en un Dios bondadoso que responde a las plegarias. Del hinduismo toma la idea del Karma y la reencarnación.
 


Los sijes practicantes (hombres) deben llevar siempre estos artículos:
  1. kesh: pelo largo sin cortar (de ahí el uso de turbantes)
  2. khanga: un pequeño peine de madera para recogerse el pelo
  3. kara: un brazalete metálico
  4. kacha: ropa interior de algodón
  5. kirpán: en sus orígenes era una espada ceremonial, pero actualmente no es más que una pequeña daga. Simboliza poder y libertad de espíritu, autorrespeto, la lucha constante del bien y la moralidad sobre la injusticia. El kirpán nunca debe desenvainarse para atacar, pero puede usarse para la autodefensa o para proteger a un tercero.
El símbolo distintivo sij se llama Khanda y está formado por cuatro armas, el khanda, situado entre dos espadas curvas llamadas kirpanes y un chakkar, arma con forma de disco. Cada arma tiene un significado diferente:
  • khanda: espada recta que simboliza el conocimiento de Dios
  • kirpanes: espadas curvas que representan la soberanía política y espiritual
  • chakkar: arma en forma de disco que simboliza la unicidad de Dios




 

Confiando en poder haberles enamorado un poco de los sij, en el próximo capítulo les contaré a detalle mi encuentro con el fabuloso Templo Dorado.