miércoles, abril 16, 2014

Los grandes eventos me aquietan y calman; son sólo las nimiedades las que me irritan. ~Reina Victoria

Londres 2013, Capítulo 1: Hello London


Viajamos toda la noche para llegar a Londres pues el vuelo es de 11 horas. No pude descansar nada, pero la ilusión de volver a mi ciudad favorita en el mundo y además de ver a nuestros amigos Viviana y Guillermo, quienes atravesaron también ese día el Canal de la Mancha desde París para encontrarse con nosotros, me mantuvo con el entusiasmo a toda marcha.





Bienvenida en Heathrow
Al llegar al aeropuerto de Heathrow, ya nos estaba esperando un chofer de la agencia. Dado que hemos tenido la fortuna de viajar a Londres varias veces, los traslados y el hotel fueron los únicos servicios que contratamos.

Gracias a que así lo solicitamos a nuestra amada agente de viajes, teníamos asegurado el check-in tempranero así que nuestra habitación estuvo lista a las 7:00 am que arribamos… ¡hubiera sido terrible tener que esperar después de un vuelo tan largo!
Después de registrarnos y refrescarnos (más bien desamodorrarnos) con un regaderazo estuvimos listas para salir a disfrutar de la ciudad. Claro, antes de salir recibimos la llamada de Viv para avisarnos que ellos también habían llegado a Londres y que nos encontraríamos más tarde tal cual lo teníamos planeado. 
Hyde Park
La primera parada fue una tiendita de conveniencia donde, además de comprar café y jugo para nosotros, adquirimos el pan y los cacahuates destinados a los patos, cisnes y ardillas de Hyde Park –uno de las áreas verdes públicas más grandes de Londres y catalogado como Parque Real- ya que es una tradición visitar este hermoso lugar y nuestra educación no nos permite llegar con las manos vacías.
Marca del memorial de Lady Di
Rodeadas de paseantes, turistas, corredores, ciclistas, niños, perros y caballos recorrimos las partes que más nos gustan incluyendo el lago artificial Serpentine, el tradicional saludo a la estatua de Peter Pan, un vistazo por fuera al Palacio de Kensington que fue la residencia oficial de Lady Di y ahora lo es de William y Kate, amén de un breve paseo por la sección dedicada a Lady Di.

Estatua de Peter Pan
Ya sin pan ni cacahuates nos dirigimos a visitar el gran almacén de artículos de lujo Harrods que sinceramente yo siempre he considerado museo por aquello de sus precios. Digo “gran” almacén porque ocupa la friolera de 20,000 metros cuadrados y contiene 90,000 metros cuadrados de superficie de venta en sus cinco pisos ¡ahí nomás!
Ni qué decir que venden de todo: entre los departamentos que más nos gustan están el de mascotas (no es de extrañar pues para los ingleses los perros, gatos y caballos son prioridad), el de juguetes (un paraíso para niños y adultos) y las enormes salas donde se vende cualquier cosa comestible que imaginen, incluida una gran variedad de tés por supuesto… no en vano fue fundado en 1835, al inicio del reinado de Victoria, por el marchante de tés y mayorista de ultramarinos Charles Henry Harrod.
Lo más lindo son sus vitrinas y exhibidores artísticos; esta vez, como estábamos ya en noviembre, nos tocó por supuesto el área especial de artículos navideños que nos dejó sin aliento y sin algunas libras que nos gastamos en adquirir algunos adornos para el árbol, entre ellos uno conmemorativo del recién nacido Príncipe Jorge. Un dato curioso es que la única sucursal de Harrods fuera de Inglaterra estuvo en Buenos Aires, Argentina de 1914 a 1959 cuando la compró Casa Fraser. Otro punto a resaltar es que los hermanos Al-Fayed compraron el almacén en 1985 por 615 millones de libras esterlinas. Igual recuerdan que el hijo de uno de ellos se mató junto con Lady Di en el Puente de las Almas en París (la familia real le quitó la distinción de “proveedor preferido de la corona”)… luego de eso, Mohamed Al-Fayed vendió Harrods a la familia real de Qatar en 2010 por 1,500 millones de libras esterlinas. ¡Vaya que hizo un buen negocio!

Después de esa visita, nos encaminamos al encuentro con nuestros amigos a fin de introducirlos a dos de hitos de la cultura inglesa: un tour guiado del Royal Albert Hall y la degustación del “high tea”, conocido en el mundo como "el té de las cinco".
Próximo capítulo: Royal Albert Hall

martes, abril 15, 2014

En número los parsis no son relevantes, pero en contribución son incomparables. ~Mahatma Gandhi

India 2013, Capítulo 21: Las Cuevas Elephanta, los parsis y el adiós a Gandhi

Gate of India
Preparadas para nuestro último día en India, nos encontramos con Chitra para ir caminando hasta el muelle donde está la Puerta de la India (Gateway of India) para tomar un barquito a la Isla de Elephanta. La Puerta de la India es un monumento estilo arco del triunfo construido para conmemorar la visita que hicieron el Rey Jorge V y su esposa María en 1911. La idea era que fuera un lugar de bienvenida para los viajeros que llegaban a Bombay en barco. Irónicamente, este fue el lugar elegido por los británicos para dar el adiós definitivo a la India ya que las últimas tropas imperiales abandonaron definitivamente el país justo desde ahí después de su independencia en 1948.
Una vez embarcadas, pudimos disfrutar de una travesía de aproximadamente una hora admirando la bahía, hasta atracar en Elephanta. Los portugueses, quienes se instalaron en Bombay antes que los ingleses bautizaron así a la isla en alusión a unas piedras en forma de elefantes que adornaban el puerto de entrada pero que ahora residen en un museo. Cabe mencionar que la ciudad acabó siendo cedida al Reino Unido como parte del pacto matrimonial entre el rey Carlos II de Inglaterra y la infanta doña Catarina de Braganza.
Las cuevas de Elephanta
Lo interesante de Elephanta son sus cuevas pues atraen más visitantes que la misma ciudad de Mumbai y están en la lista de la Unesco del Patrimonio de la Humanidad. Para llegar a ellas, hay que tomar un pequeño tren y luego subir una larga escalinata. Lo malo no es que sea difícil ascender, sino que el calor húmedo lo hace bastante incómodo. Lo bueno es que una vez que llegas, te das cuenta de que el viaje valió la pena. El complejo es una enorme colección escultórica de deidades hinduistas donde se puede encontrar a Brahma, a Vishnu y a Shiva. Hay una estatua específica al final del recorrido que realmente sorprende pues ni siquiera la notas hasta que la tienes enfrente y la luz externa le da un toque preciso que te hace apreciarla en todo su esplendor.

Bahía de Mumbai
De regreso en Mumbai, nos detuvimos en nuestro hotel –donde descubrimos que se han hospedado un sinnúmero de celebridades que incluyen, entre otros, a los Beatles, Mick Jagger, el Príncipe de Gales, Bill Clinton y Oprah Winfrey - para refrescarnos y emprender nuevamente el camino para visitar lo que nos faltaba ver de la ciudad. Nos rendimos a la comida occidental y elegimos una sucursal de Le Pain Quotidien para almorzar.
Una vez con el estómago lleno, fuimos nuevamente en auto a visitar un mirador que se encuentra en el parque para niños Kamala Nehru –llamado así en honor a la esposa del primer Primer Ministro de India Jawaharlal Nehru- ubicado en lo más alto de la Colina Malabar. Desde ahí contemplamos un rato la bahía de Mumbai demarcada por su carretera semi-circular de concreto de 4 kilómetros llamada Marine Drive pero mejor conocida como el Collar de la Reina porque de noche las luces figuran las blancas perlas de un collar.

Jardines Suspendidos, Colina Malabar
Después del Mirador, nos dirigimos a los Jardines Suspendidos de la Colina Malabar. Estos jardines son una serie de terrazas que proveen un lugar desde donde visualizar el Mar Arábigo. Pero ese no es su verdadero propósito: en realidad fueron construidos sobre la principal reserva de agua de Mumbai para salvarla del efecto contaminador de las Torres del Silencio.
¿Qué son las Torres del Silencio? fue nuestra siguiente pregunta. Pues ahí les va la respuesta de Chitra, que estoy segura los asombrará tanto como a mí: son edificios funerarios de la religión zoroástrica, ubicados principalmente en Bombay, pertenecientes a los parsis. Los parsis descienden de los persas que emigraron a la India en el siglo VII para escapar a la persecución religiosa. Hoy en día hay aproximadamente 100,000 parsis en el mundo… digamos que son una especie en extinción pues sus muertes ya son más que sus nacimientos.
Su filosofía es creer que los humanos son responsables de su situación, y deben actuar para cambiarla. La recompensa, el castigo, la felicidad dependen de cómo las personas vivan su vida. El bien transpira de aquellos que actúan correctamente, y los que actúan mal se dirigen hacia su ruina moral. La moral zoroastrista se resume en la frase buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos. Sus preceptos principales son:
  • Igualdad: igualdad de todos, al margen de diferencias de sexo, raza o religión.
  • Respeto a todas las formas vivientes. Condena de la opresión del ser humano, y de la crueldad y sacrificio de animales.
  • Ecologismo: la naturaleza es central en la práctica del zoroastrianismo y muchos importantes festivales son celebrados en la naturaleza: el día de año nuevo, el primer día de primavera, el festival de agua en verano, el festival de otoño al final de la estación y el festival de fuego de la mitad de invierno.
  • Trabajo duro y caridad.
  • Lealtad y fidelidad a la familia, la comunidad y el país.
Consideran al cadáver humano como un elemento impuro, por lo que está prohibido permitir que éstos contaminen a los elementos clásicos de tierra, fuego y agua. Por esta razón los cuerpos son llevados a las torres del silencio, donde su carne es consumida por los buitres. Una vez que los huesos toman el color blanco, por la intervención del sol y del viento, son arrojados al osario ubicado en la parte central del edificio.

A que eso no se lo esperaban, ¿eh? Y ahí les va otro dato: Freddie Mercury (sí, el cantante de Queen), Zubin Metha (director de orquesta) y Ratan Naval Tata (magnate indio presidente de Tata Group) son parsis famosos. 
Después de ese descubrimiento -"a la cama no te irás sin saber algo más” dice mi amigo Nacho,- la siguiente parada fue una breve visita al Museo Príncipe de Gales de India Occidental donde pudimos observar su edificación de estilo indio-sarraceno con elementos de todas las arquitecturas que disfrutamos durante nuestro viaje. En su interior pudimos ver los objetos exhibidos en sus salas de arte, arqueología e historia natural.
Por último, nos subimos nuevamente al auto para acudir a la última escala del día… y del viaje: La Casa-Museo de Gandhi en Mumbai. Mani Bhavan, una casa mediana localizada en el centro de Mumbai, es considerada el punto focal de las actividades políticas de Gandhi entre 1917 y 1934. En la entrada de la residencia, se encuentra una placa que señala el lugar donde arrestaron a Gandhi, en enero de 1932.
Habitación-Oficina de Gandhi
Hoy en día está habilitada como museo biográfico, biblioteca y centro de investigación. Se exhiben en su interior fotografías, documentos, objetos personales y la antigua rueca de Gandhi, que se considera un símbolo de la lucha por la independencia, un retorno a las raíces y la posibilidad de autoempleo para la gente pobre. Entre los documentos se encuentran cartas que este escribió y recibió de famosos contemporáneos como Churchill, Einstein, Tolstoi, Hitler y Roosevelt.

En las paredes que rodean la escalera hay fotos que le registran desde su niñez hasta el día de su asesinato. En el segundo piso se encuentra la oficina y habitación de Gandhi que se puede ver a través de un cristal preservado tal cual lo dejó: dos ruecas (asociadas ahora con la bandera de India), una cama de piso y un libro. Asimismo, la casa contiene una biblioteca con más de 50,000 ejemplares acerca de ciencias sociales, paz y filosofía. En la biblioteca existe un busto de Gandhi donde los visitantes acostumbran dejar ofrendas de flores.  
Una vez que me despedí de Gandhi, atravesamos la ciudad para observar las luces de festejo del Diwali. Llegando al hotel nos metimos a la tienda para adquirir los últimos libros y ver con asombro que India filmó dos miniseries nuevas con lo último en efectos especiales sobre el Mahabarata y el Ramayana... ¡ojalá entendiera yo el hindi!

Cenamos en otro de los restaurantes del hotel y una vez en nuestra habitación y con maletas hechas, nos dispusimos a ver una interminable película Bollywood, a preparar el adiós a India y reflexionar sobre lo mucho que aprendimos en esta mística e inolvidable tierra.

Próximo capítulo: Hello London!

La gente habla de los lugares como Mumbai como si fuera una Historia de Dos Ciudades: como si los ricos y los pobres no tuvieran nada que ver entre sí. ~Katherine Boo

India 2013, Capítulo 20: Mumbai, la capital corporativa de India


Al armar este maravilloso itinerario de India, no podíamos dejar de hacer una escala en su capital corporativa: Mumbai. Inspirada por la famosa canción de Mecano, pude poner palomita pues ahora sí no sólo conozco Hawaii sino también Bombay, que es el nombre como anteriormente se conocía a esta ciudad.
Taj Mahal Palace Hotel
A nuestra llegada, nos recibió en el aeropuerto el chofer de la agencia quien nos llevó hasta el icónico Taj Mahal Palace en medio de un tremendo embotellamiento causado por un accidente en una vía rápida. Esta ciudad de inmediato nos dio la impresión de ser una megalópolis. Y por supuesto, si hoy día es la ciudad con mayor número de habitantes en el país (más de 20 millones) y la cuarta más poblada del mundo.
Cuando por fin llegamos a nuestro hotel, nos registramos, recibimos nuestro collar de flores y subimos a la habitación para preparamos para el encuentro a las 3:30 p.m. con nuestra guía local. Mientras hacíamos un poco de tiempo, descubrimos que en el directorio del hotel ofrecían los servicios del astrólogo “de la casa”… quedó claro que a pesar de estar en una ciudad cosmopolita, seguíamos en un país primordialmente místico. 
Nuestra guía resultó ser una chica bastante simpática y hablantina de nombre Chitra. Se emocionó de que fuésemos hermanas y mexicanas pues varios de sus clientes pasados son de habla hispana. En una mezcla de inglés y español nos explicó que la ciudad de Bombay ocupa dos islas y es el puerto más importante de India, amén de la más europea de sus ciudades.

El imperio británico hizo famosa a Bombay como la sede administrativa de la East India Company en los 1700s que, entre otros muchos productos, llevó el té a Inglaterra haciendo rico al imperio. Contiene un sinfín de edificios coloniales británicos –de los cuales Chitra nos mostró la Terminal Ferroviaria de Chhatrapati Shivaji que emula a la estación Victoria de Londres y un enorme reloj edificado como imitación del Big Ben- acompañados de modernos rascacielos. Vimos algunas oficinas de gobierno y Chitra nos comentó que justo ahora tienen un alcalde muy eficiente que ha sabido conservar a la ciudad limpia y mayormente segura… ¡qué bien!
Terminal Ferroviaria Chhatrapati Shivaji
Bombay es el mayor distrito de negocios del país y también cuenta con la mayor industria cinematográfica del mundo; de ahí que el juego de palabras entre Bombay y Hollywood resulte en “Bollywood”, que es como se conoce al conjunto de estudios que hospeda esta ciudad.

Esa tarde visitamos Crawford Market: un mercado de arquitectura antigua que ocupa más de 20,000 metros cuadrados donde se venden desde cosméticos, artículos para el hogar y comida hasta mascotas -incluyendo, según se dice,  tráfico ilegal de animales exóticos. Como dato curioso, el edificio tiene frisos exteriores con representaciones de agricultores indios y en su interior se pueden ver una serie de fuentes diseñadas nada más y nada menos que por Lockwood Kipling, padre del novelista Rudyard Kipling.
Joyería tradicional vendida en el Bazar Zaveri
Dejamos el mercado para recorrer algunas calles del Bazar Zaveri . En su intrincado laberinto de calles puedes hallar cualquier tipo de joya producida en India, ya sea de diseño tradicional o moderno. De hecho, el 65% del mercado de oro de India se gestiona en este lugar y es famoso por originar la mayor cantidad de exportaciones al extranjero de joyas y gemas.  Además de joyas, el bazar es notable por otros artículos de lujo elaborados en metales preciosos (juegos de té, charolas, vajillas, portarretratos, etc.) Chitra nos introdujo a una tienda de conocidos suyos que venden justo esas especialidades... juro que no cabía un alfiler más. No es raro entonces que todas las tiendas sin excepción cuenten con sistemas de seguridad privada. Yo pensé que las mujeres mexicanas eran fanáticas de la joyería pero me declaro corregida: ¡la mujer india sobrepasa cualquier expectativa!
Un poco engentadas, volvimos al hotel para cenar y descansar. Bajamos a uno de los restaurantes menos formales y degustamos un menú bastante tranquilo. Un poco después de subir a la habitación nos sorprendieron con la entrega de una tarjeta de cumpleaños y un pastel de chocolate… Chitra había hecho trampa había avisado a la concierge del hotel que ese día celebraba mi hermana su cumpleaños. ¡Un gran final para un gran día!


Próximo capítulo: Las Cuevas Elephanta, los parsis y el adiós a Gandhi

 

sábado, abril 05, 2014

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. ~Proverbio Hindú

India 2013, Capítulo 19: La Universidad de Varanasi


Amén de ser la capital religiosa de India, Varanasi es un centro cultural orientado al aprendizaje. Para comprobarlo, con un dejo de nostalgia dejamos el centro de la ciudad para ir a conocer la Banaras Hindu University, también conocida como la “Oxford de Asia”. 
 
Después de un corto recorrido en auto, arribamos a las puertas de esta gran institución educativa residencial fundada en 1916. La universidad está organizada en 4 institutos, 14 facultades y más de 140 departamentos; además cuenta con una enorme biblioteca, un hospital, diversos comedores y 60 edificios destinados a hospedar a los estudiantes. Tiene una matrícula de 20,000 estudiantes originarios de más de 34 naciones. Cuenta con dos campus: el principal cubre más de 5.3 kilómetros cuadrados y el del sur, llamado “Rajiv Gandhi”, abarca 11 kilómetros cuadrados. Varias de sus facultades están ranqueadas entre las mejores de India y, por ende, de Asia. Por dar un ejemplo, nuestro guía nos contó que uno de los equipos de la facultad de ciencias participó en el reciente descubrimiento del bosón de Higgs, también llamado “partícula de Dios”.
 
Dentro de la universidad tuvimos la oportunidad de visitar por primera vez el interior de un templo hindú y de dejar una ofrenda de flores en la estatua de una vaca… seguro se acordarán que es el “aventón” preferido de Shiva.
Una vez que estuvimos suficientemente impresionadas, salimos del campus para visitar Bharat Mata un templo bastante curioso que alberga una estatua de la Diosa Madre India y un enorme mapa en relieve que muestra al país en todo su detalle geográfico. Este lugar fue inaugurado por Mahatma Gandhi en 1936.
 

Por último, fuimos a visitar la fábrica de la familia Metha. Los Metha son de las pocas familias que aún fabrican saris de seda, al más puro estilo tradicional. El sari es usado por millones de mujeres en India: es un largo lienzo de tela ligero que se enrolla alrededor del cuerpo como vestido… parece muy cómodo pero yo no me imagino utilizándolo en México.
 
Lo que más me llamó la atención fue un telar muy antiguo que sólo uno de los tejedores sabía utilizar y justamente fabricaba textiles de seda. El resto eran más modernos y para los patrones de los dibujos utilizan tarjetas agujeradas como las que alguna vez usaron los programadores de computadoras… nunca había visto algo igual. La calidad de los trabajos en saris, manteles, caminos de mesa, alfombras y demás es espectacular y fue un cierre con broche de oro (literalmente) para nuestra visita a Varanasi pues al día siguiente partimos hacia nuestra última escala en territorio Indio: Mumbai.
 
Antes de irnos, nos despedimos haciendo honor a una tradición nuestra de cada viaje: una foto donde siempre plasmamos un letrero con el año en curso y el destino, enmarcado por nuestros pies.
Próximo capítulo: Mumbai, la capital corporativa de India

viernes, marzo 28, 2014

Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio. ~Proverbio Hindú

India 2013, Capítulo 18: Las calles de Varanasi

 

Después del épico recorrido por el Ganges, Haram nos llevó caminando justo por la calle de atrás del crematorio principal en dirección al templo de Shiva. A mí me asombró que, a pesar de nuestra cercanía con un crematorio funciona 24/7 los 365 días del año y puede quemar hasta 30 cuerpos de manera simultánea, no se percibía ningún olor desagradable. El guía nos mostró las básculas que se utilizan para madera de cremación; nos explicó que hay reglas para la venta. La calidad y cantidad de combustible depende de la constitución física del difunto y de la casta de la familia a la que pertenece.

Varanasi es una ciudad muy antigua y por tanto sus calles son como un laberinto que esconde un sinnúmero de pequeños templos dedicados a las distintas manifestaciones del dios hindú. Porque los hindúes creen en un solo dios, lo complicado es que éste se manifiesta en más de 300,000 formas. Qué les digo… si yo ya tenía problemas con 365 santos y 11,000 vírgenes, esto es demasiado para mi memoria de tres metros. La verdad es que sólo hay que aprenderse unas cuantas de estas manifestaciones: las realmente populares. Las figuras principales son: Brahma, el creador; Vishnu, el preservador y Shiva, el destructor. Cabe aclarar que este último no es el malo del cuento, al contrario, destruye lo malo para que lo bueno pueda aparecer. Shiva es el patrono de Varanasi y se dice que ama la ciudad y la considera su hogar.
 

Recorrimos algunos de los callejones de la ciudad y nos encontramos peregrinos caminando descalzos de bajada hacia el Ganges. Haram nos explicó que es porque la ciudad es santa y así honran el suelo que pisan – con todo respeto, no sé si me animaría a caminar entre la basura y las gracias bovinas. Observamos a un hombre muy concentrado leyendo sánscrito y varios nichos con diversas manifestaciones –Kali, Ganesha, etc. Una cosa curiosa es que algunas estatuas estaban pintadas de naranja; Haram nos explicó que es el color de la buena fortuna. Otra cosa que nos llamó la atención fueron las suásticas… por supuesto en occidente siempre se relaciona con el movimiento nazi y no es bien visto; sin embargo, en India es un poquito diferente y es el símbolo de la prosperidad… inclusive algunas chicas indias llevan por nombre “Suástica”. Lástima que los nazis arruinaran algo tan bello y tan antiguo dándole un significado tan oscuro. 
Subimos hasta una tienda muy tradicional cerca del templo de Shiva. Haram se quedó cuidando nuestras pertenencias. Nos advirtió que no podríamos sacar fotos ni entrar al templo sino que lo veríamos desde afuera por medio de una pantalla y un espejo y que además tendríamos que sufrir una revisión un poco pasada de tueste por parte de una señora no muy amiga de los turistas no hindúes. Nos hizo acompañar de un pequeño guía local con quien hicimos un breve recorrido para encontrarnos con puestos de venta de ofrendas de flores, velas, agua, incienso, collares de cuentas y demás que los peregrinos llevan al templo. Mi hermana olvidó dejar un cargador de su cámara así que nuestro amigo el guía local salió disparado a dejárselo a Haram en la tienda… lo bueno es que no estaba lejos.

Dimos un muy breve y respetuoso vistazo a la parte exterior del templo y a los fieles que lo visitan e iniciamos el camino de regreso. Antes de llegar a la tienda, el guía local nos hizo detenernos para ver, también de lejos, una antigua mezquita islámica que justo es vecina del templo de Shiva. Si no pudimos visitar a Shiva, ver la mezquita de cerca era imposible pues sólo admiten musulmanes. Lo que sí es de notar es que el lugar estaba lleno de soldados pues siempre tienen miedo a que los fanáticos islamitas y los hindúes armen una trifulca. Me recordó a Jerusalén donde el Muro de los Lamentos y la Cúpula de la Roca conviven en un ambiente no demasiado amigable. En fin, humanos somos y nomás no entendemos que cada quien tiene derecho de creer en lo que mejor le parezca.

Al lado de la tienda donde dejamos nuestras cosas había un señor vendiendo todo tipo de té, por supuesto con nombres muy familiares como darjeeling o chai así que de regreso en la tienda, nos dieron té con masala –deliciosa mezcla de especias cardamomo, clavo, pimienta, anís estrellado, jengibre y canela- en unas pequeñas tacitas de arcilla que los hindúes usan como vajilla desechable. Así, tal cual, beben el té y rompen la taza en el suelo… por supuesto la arcilla simplemente se combina con la terracería y ¡listo!  es lo más biodegradable que he visto en mi vida.  
Nos quedamos un largo rato descansando y preguntando todo lo que pudimos acerca de los productos y las tradiciones. Por supuesto salimos de la tienda cargadas con distintas esencias, unos costalitos de  masala, varios tipos de incienso, madera de sándalo y, una pequeña estatuilla de Shiva.  Otra curiosidad que trajimos fueron collares hechos con semillas que parecen cuentas pero dice la tradición que son lágrimas de Shiva. Haram mandó a nuestro pequeño guía local al templo a bendecirlas y nos las colocó en el cuello al mismo tiempo que nos ponía un poco de pasta de madera de sándalo en la frente y nos hacía prometer nunca portarlas mientras comíamos carne. Resulta que la vaca es el vehículo de Shiva así que ¡seguro frunciría el ceño al ver el trato que le damos de este lado a su mascota favorita!

Nuestra adquisición más interesante fue una miniatura del “linga” que los hindúes adoran como la representación de la unión de lo masculino y lo femenino por ser el inicio de la creación… digamos que en occidente sería como si representáramos físicamente el big bang. Es tan sagrado que lo fabrican en cualquier cantidad de materiales; sin embargo, el más buscado es el cristal puro que se vende por peso… carísimo.

Próximo capítulo: La Universidad de Varanasi 

domingo, marzo 09, 2014

Los ríos hondos corren en silencio, los arroyos son ruidosos. ~Proverbio Hindú


India 2013, Capítulo 17: Amanecer en el Ganges


Una vez más nos levantamos súper temprano… ¡a estas alturas sabía que iba a necesitar vacaciones de estas vacaciones!
Confieso que soy nerd y en mi mente tengo una “colección” de lugares y experiencias especiales vividas o por vivir. Soy fan de hacer listas de las ciudades más cosmopolitas, los sitios arqueológicos más relevantes, los sitios históricos que cambiaron al mundo, las maravillas naturales más impresionantes y, por supuesto, los ríos no se quedan fuera. Hasta ahora he ido tachando de la lista de pendientes algunos de ellos, entre los más importantes: Támesis, Sena, Danubio, Rin, Volga, Amazonas, La Plata, Paraná, Bravo, Éufrates, Nilo, Zambeze. Y este día llegaba el turno de uno de los más intrigantes: el Ganges.
Haram, nuestro guía, nos contó un poco de la historia de este río. Resulta que su nombre proviene de la palabra sánscrita gáṅgā, que significa “va, va” (o sea, que se mueve rápidamente). Nace en el Himalaya occidental, y tras 2,510 kms. desemboca formando, junto con el río Brahmaputra, el mayor delta del mundo: el delta del Ganges, en el golfo de Bengala. El Ganges y sus afluentes drenan una fértil cuenca de 907,000 km² que soporta una gran concentración de población, con una de las más altas densidades del mundo (nomás para que se den una idea, en el año 2005 una de cada doce personas del mundo vivían en la región). Su profundidad media es de 16 m y la máxima es de 30 m.
El principal destino de los peregrinos que visitan la ciudad son los ghats, nombre que reciben las escaleras de piedra que descienden hasta el Ganges. Cada una de estas escalinatas, construidas en el siglo XVIII, tiene un nombre y una función especial. Los ghats de Mani Karnika y Harischandra son los crematorios principales. En el ghat de Pancha Ganga se cree que convergen cinco ríos sagrados. En total, la ciudad cuenta con más de 100 ghats.
 
Aún estaba oscuro cuando iniciamos el descenso para tomar una barcaza a fin de navegar por el Río. Haram callejoneó un poco para dirigirnos primero a un pequeño templo donde un sacerdote hindú nos marcó la frente con un punto rojo y nos dio su bendición y algunos dulces (me los comí pensando que si el agua que tomé en el Templo Dorado no me había hecho nada, pues esto también debía ser amigable). Al llegar a la orilla, varios niños se nos acercaron para vendernos unas ofrendas de flores para la diosa Ganga.
Al fin pasamos por varias barcazas para llegar a la nuestra y sentarnos tranquilamente. Como he dicho antes, Varanasi –la ciudad de Shiva- es una de las siete ciudades sagradas de los hindúes. Según el hinduismo, todo aquel que muera ahí (o a menos de sesenta kilómetros de la ciudad), queda liberado del ciclo de las reencarnaciones. Los baños en el río Ganges se consideran purificadores de los pecados. Según la tradición, todo hinduista debe visitarla al menos una vez en la vida. Todas estas creencias han convertido la ciudad en el destino de enfermos y ancianos, que quieren pasar sus últimos días en la ciudad santa. Curiosamente, ¡el Ganges reúne las cenizas de dos de mis grandes héroes: Mahatma Gandhi y George Harrison!
Durante el recorrido pudimos observar a hombres y mujeres realizando sus baños purificadores en el río a la vez que rendían tributo al dios del Sol, Surya. También nos tocó ver a los pequeños alumnos de un Ashram, quienes estudian para convertirse en sacerdotes brahamanes. Haram nos contó que en el hinduismo todo ritual tiene una base de usos y costumbres. Por ejemplo, el hecho de que estos baños purificadores se realicen al amanecer obedece a que a la gente le hace bien tomar baños de sol  al mismo tiempo que hace abluciones con el agua del Ganges pues viniendo de los glaciares de los Himalayas, contiene minerales que ayudan a la digestión y a mantenerse saludable.
 
Asimismo, la pasta amarilla que utilizan para marcar la frente de los peregrinos que acuden a los ghats contiene una mezcla de madera de sándalo y azafrán. La madera de sándalo es mayormente conocida por su propiedad de mantener una temperatura fría y el azafrán le dá el color amarillo. Esto se usa en la cabeza pues ayuda a conservar la calma necesaria para la meditación temprana. Por cierto, en la calle te venden unas varitas de un árbol sagrado que te sirven de cepillo de dientes.
 
Hoy en día, el Ganges está bastante contaminado, sin embargo, los hindúes no están tan equivocados al pensar que sus aguas son sanadoras. Está científicamente comprobado que su caudal contiene una especie de bacteria benigna que disuelve los desechos orgánicos por lo menos siete veces más rápido de lo que lo hacen el resto de los ríos del mundo.
El peligro entonces no es realmente el tema de las cremaciones y los peregrinos bañándose, sino de la industria moderna. El gobierno de India ha tratado de ayudar a resolver este tema sin demasiado éxito y la gente continúa acudiendo a la diosa Ganga sin importarle demasiado contraer enfermedades… ¡supongo que la fe ayuda a mantenerlos saludables porque no hay registro alguno de epidemias en la zona!
Recorrimos el río observando cómo la gente se baña, hace abluciones y hasta lava su ropa, los sadús (hombres santos) y sacerdotes acuden a ayudarles a realizar sus rituales.  Al regreso  y antes un sol naciente, dejamos nuestras ofrendas en el río y las miramos reunirse con otras tantas de muchos peregrinos y turistas. Tuvimos también oportunidad de ver algunos comerciantes que, tipo Xochimilco, llevaban artefactos propios de las ofrendas en barcazas y se acercaban a ofrecerlas en venta.
Antes de atracar, pasamos por el crematorio más importante de la ciudad, que trabaja 24 horas los 7 días de la semana y curiosamente es manejado por una familia de la casta más baja. Nos tocó ver los montones de madera que se utilizan para quemar los cuerpos y hasta un conjunto de hombres esperando el inicio de la cremación de un difunto al que sólo le vimos la tela en la que estaba envuelto entre dos montones de madera. Puedo decir que fue bastante impresionante observarlo.
Debido a los “méritos” obtenidos al morir en su hogar entre sus seres queridos, los hindúes tratan de morir en el hogar. Cuando la muerte es inminente, la persona se coloca en su cuarto o en la entrada de la casa con su cabeza frente al este. Se enciende una lámpara de aceite cerca de su cabeza y se llevan a cabo cánticos y oraciones. La familia construye un homa o fuego ritual para bendecir las nueve “kumbhas” o vasijas de cobre y una de arcilla, llenas de agua. El hijo mayor en el caso de la muerte del padre y el hijo menor en el caso de la muerte de la madre es nombrado “doliente principal” y es el encargado de dirigir los ritos. 

El cuerpo se lleva a la parte trasera de la casa, se le quita la ropa, se asea con el agua de las nueve kumbhas y se envuelve en una tela blanca. Se le aplica aceite de sésamo en la cabeza y se coloca el cuerpo en un palanquín. Los niños pequeños sostienen luces de bengala y dan vueltas alrededor del cuerpo cantando himnos. Las mujeres caminan alrededor del cuerpo y colocan granos de arroz en la boca para alimentar al cuerpo en su travesía. Sólo los hombres asisten a la cremación. Se trasladan dos vasijas, una de arcilla y otra con cenizas del homa. Se le dan tres vueltas al cuerpo alrededor de la pira funeraria en sentido contrario a las agujas del reloj.
El cuerpo se coloca sobre la pira y los hombres colocan más arroz sobre el cuerpo, lo cubren con madera, incienso y ghee (mantequilla clarificada). El doliente principal se coloca la vasija de arcilla sobre su hombro izquierdo dando vueltas alrededor de la pira, a cada vuelta, un familiar abre un hueco sobre la vasija con un cuchillo, dejando caer el agua, cuyo significado es que la vida está dejando su contenedor. Luego se deja caer toda el agua. Luego sin voltear a ver el cuerpo, enciende la pira y comienza la cremación. Doce horas después de la cremación, la familia regresa a recoger los restos. Se rocía agua sobre las cenizas y pedazos de huesos y se recogen en una bandeja. Algunos llevan los restos al Ganges, algún río auspicioso o al océano donde se arrojan con flores y guirnaldas.
Al final del viaje, nos bajamos en un ghat al lado del crematorio donde había un templo semi-hundido en el agua. También notamos unas canastas colgando de varios postes. Haram nos explicó que en ellas se prenden luces para que las almas perdidas que llegan a Varanasi buscando su liberación del ciclo kármico, sean guiadas al cielo. Puedo decir que valió la pena desvelarse para vivir algo tan distinto de lo que estoy acostumbrada… 
 
Próximo capítulo:  Las calles de Varanasi

viernes, marzo 07, 2014

Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo. ~Buda

India 2013, Capítulo 16: Varanasi, Sarnath y el ciclo kármico budista

Llegó la hora de marcharnos en avión a la ciudad de Varanasi, con escala previa en Delhi. Al llegar al aeropuerto de Jaipur nos despedimos de Sono, agradeciéndole su gentil compañía. Parvindra nos había explicado que debajo del auto, Sono llevaba un amuleto sij para asegurar que nos sintiéramos seguras durante todos los trayectos que compartimos con él… creo que fue muy efectivo porque a pesar de que la barrera del idioma no nos permitió conversar con él, realmente le tomamos mucha confianza y le dejamos con cierta melancolía.
Al llegar a Varanasi nos encontramos con un aeropuerto lleno a tope de peregrinos musulmanes regresando a casa de su viaje anual a la Mecca… valga la comparación pero ¡me sentí en el atrio de la Basílica de la Virgen de Guadalupe en los días posteriores al 12 de diciembre!

Después de sortear maletas y gente, nos encontramos con nuestro nuevo guía local: un chico bastante buena onda de nombre Haram. Después de brindarnos una cálida bienvenida, nos explicó que primero iríamos al hotel a dejar maletas, a refrescarnos y a comer un rápido almuerzo. Hecho eso, iríamos a Sarnath: una de las cuatro ciudades santas del budismo. Al atardecer, nos llevaría a presenciar la ceremonia hindú llamada “Aarti” en la orilla del Ganges.
Seguramente ya habrán deducido que Varanasi es la capital religiosa de India. De acuerdo con la leyenda, esta ciudad fue fundada por Shiva; del lado más científico, los arqueólogos han establecido que tiene más de 4000 años de antigüedad. Antes se le conocía con el nombre de Kashí que significa ‘la espléndida’. En la actualidad, los hinduistas la consideran una de las principales ciudades de peregrinación.

Ya listas para iniciar esta experiencia, nos subimos al auto para dirigirnos a Sarnath, ubicada a unos 13 kilómetros al norte de Varanasi. Éste es el lugar histórico donde Buda por primera vez predicó el budismo hace 2,500 años, dando nacimiento al Dharma –doctrina- y siendo así la cuna de la primera comunidad budista.
Al llegar a Sarnath, Haram nos dio una introducción al budismo. En resumen, les cuento que éste se desarrolló a partir de las enseñanzas difundidas por su fundador Siddhartha Gautama (Buda), alrededor del siglo V a. C. en el noreste de la India. Experimentó una rápida expansión hasta llegar a ser la religión predominante en India en el Siglo III a. C. En este siglo, el emperador indio Aśoka lo estableció como religión oficial en su enorme imperio, mandando embajadas de monjes budistas a todo el mundo hasta entonces conocido. En el siglo VII inició su declive en India, aunque para entonces ya se habría expandido a muchos territorios. En el siglo XIII había llegado a su casi completa desaparición de la India, pero se había propagado con éxito por la mayoría del continente asiático. Hoy día el budismo es en número de seguidores una de las grandes religiones del planeta.

Las cuatro nobles verdades del budismo son:
  1.  La vida incluye duḥkha (sufrimiento, insatisfacción o descontento)
  2. El origen del sufrimiento es el tṛṣṇā (anhelo, deseo, literalmente sed)
  3. El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue su causa  
  4. El noble camino es el método para extinguir al sufrimiento . Este camino comprende la sabiduría, la conducta ética y el entrenamiento o cultivo de la ‘mente y corazón’ por medio de meditación, atención y la plena consciencia del presente de manera continua.
En el budismo, el karma puede ser explicado como un fenómeno análogo a la inercia. Según esta visión, el individuo genera tendencias a través de sus causas. Un pensamiento, palabra o acción intencional, si se repite, se convierte en costumbre y condicionará una tendencia en el mismo sentido. En el futuro, las causas no necesariamente serían intencionales, sino que estarían influidas por causas previas. En este sentido, el karma constituye una influencia inconsciente, condicionante pero no determinante, pues somos siempre libres y podemos contrarrestar nuestras influencias o tendencias negativas. Aunque sean escasos en porcentaje, tenemos numerosos ejemplos de personas que han cambiado radicalmente de vida. El camino budista busca erradicar la ignorancia y romper esta cadena, es lo que se conoce como nirvana (el cese) de esta cadena o ciclo kármico.

En la India, la idea de reencarnación era ya parte del contexto en el que nació el budismo. En el budismo se prefiere el término "renacimiento" en vez de "reencarnación", debido a que no afirma la existencia de un alma perdurable que pueda transmigrar. El renacimiento no es visto como algo deseable, ni significa un determinismo o destino. El camino budista sirve para que la persona pueda liberarse de esa cadena de causas y efectos. Si bien el individuo debe experimentar las circunstancias en las que le toca vivir, a la vez es el único responsable de lo que decida hacer frente de ellas. De entrada, la ética budista se basa en estos cinco preceptos: no tomar la vida de nadie, no tomar lo que no me pertenece, no tener una conducta sexual dañina, no decir mentiras, no consumir intoxicantes.

En Sarnath tuvimos la oportunidad de observar a los monjes budistas y otros creyentes realizar varias ceremonias con velas y flores en el sitio arqueológico donde están los vestigios descubiertos por el Arqueólogo Alexander Cunningham de varios monumentos o stupas construidos por el Emperador Aśoka marcando los sitios exactos donde estuvo Buda y una marca cubierta de oro donde se sentó a predicar su primer sermón.

Después de recorrer la parte arqueológica, Haram nos llevó al pequeño museo de sitio donde pudimos ver varias estatuas de Buda y de los símbolos que representan India y al budismo. De regreso a Varanasi, nos detuvimos en uno de los templos construídos por distintos países asiáticos donde el budismo es la religión más importante. El templo tailandés nos dio oportunidad de ver un Buda iluminado por el sol que comenzaba a ponerse en el oeste.
Después de despedirnos de los budistas, nos dimos a la tarea de llegar oportunamente a presenciar desde una plataforma tipo "palco" frente al río, la hermosa ceremonia con la que siete jóvenes sacerdotes brahamanes diariamente dan las “buenas noches” a la diosa ganga, que es como los hindúes conocen al Río Ganges.

Aarti es un importante ritual hindú en el que la luz, música, distintos artefactos, fuego, agua y cánticos juegan el papel principal y para mí fue una vivencia maravillosa con la que Varanasi, la ciudad más santa, nos dio la bienvenida a la faceta mística de India.

Próximo capítulo: Amanecer en el Ganges