sábado, octubre 10, 2015

En el cielo no hay distinciones entre este y oeste, son las personas quienes crean esas distinciones en su mente y luego piensan que son verdad. ~Frase budista


China 2012, Capítulo 19: Hong Kong, ni de aquí ni de allá


Una manera simplista de describir a Hong Kong es decir que es el lugar donde el Este se encuentra con el Oeste. Su territorio está repartido entre una parte continental y más de doscientas islas e islotes. Por su ubicación es, por supuesto, un puerto estratégico; a consecuencia, durante su historia ha tenido altibajos económicos. Hasta 1997 fue colonia del Reino Unido; a partir del 1° de julio de ese año se convirtió en una Región Administrativa Especial de la República Popular China. Eso quiere decir que, en conjunto con Macao que es la segunda región de ese tipo, mantiene un sistema económico capitalista bajo la soberanía de un país de ideología oficial comunista. Además del sistema económico (que contempla una moneda distinta del yuan), también conserva un sistema administrativo y judicial independiente, e incluso su propio sistema de aduanas y fronteras externas. ¿Muy confuso? Se pone peor…

La economía se basa fundamentalmente en el sector de servicios, que representa más del 80 % de la actividad económica en Hong Kong. Está considerado uno de los lugares con mayor libertad económica del mundo: existe una gran facilidad para establecer empresas en el territorio y para mover dinero de Hong Kong al exterior. Estas condiciones, unidas a la existencia de un sistema legal de origen británico muy escrupuloso en el respeto de la propiedad privada, contrastan con las dificultades burocráticas y la inseguridad jurídica a la que se enfrentan las empresas internacionales en la China continental, y es la razón principal por la que Hong Kong sigue siendo el principal centro financiero de China. Gracias a lo anterior, existe un gran hacinamiento: su población alcanza los 6,200 habitantes por km²… ¡no me vuelvo a quejar de que hay demasiada gente en el Distrito Federal!

Al llegar notamos de inmediato que la presencia británica en Hong Kong marcó la cultura local... inclusive, manejan del lado derecho como los ingleses. Sus habitantes no “se sienten realmente chinos” aunque, paradójicamente, en Hong Kong se han mantenido muchas costumbres y tradiciones culturales chinas, entre ellas, comunicarse en cantonés y usar exclusivamente los caracteres tradicionales al escribirlo.

Una consecuencia bastante curiosa de la separación de Hong Kong del resto de China durante los años posteriores al establecimiento del régimen comunista en la China continental es el desarrollo de la cultura popular, manifiesta en la enorme producción cinematográfica, musical y de novelas de entretenimiento: ¿quién no conoce a Bruce Lee, Jackie Chan,  Chow Yun-Fat o a Jet Li?

Otro factor relevante es que la isla de Hong Kong se ha convertido en una de las capitales mundiales de la arquitectura moderna. Es la ciudad del mundo con mayor número de rascacielos. El hotel donde nos hospedamos, de altura estándar en la península de Kowloon frente a la isla de Hong Kong tenía aproximadamente 80 pisos y una piscina en el piso superior construida de tal forma que podrías, nadando, llegar a la orilla y admirar la vista sin obstáculos.

El guía local, un tipo ya mayorcito y bastante sangrón, nos llevó a conocer “The Peak” que es el punto más alto de la Isla de Hong Kong y la zona más exclusiva desde la época colonial. La vista es muy espectacular, aunque la cantidad de gente también lo sea. Hubo que luchar a brazo partido para sacarle una foto a mi hermana con el horizonte a sus espaldas; como no quería que nadie saliera con ella, ¡hice multitud de intentos desesperados para lograrlo!

Después de pasar un buen rato admirando las vistas, bajamos la pendiente en auto para llegar a la bahía de Aberdeen. Este es un lugar por demás peculiar pues, rodeada de modernidad, alberga a una comunidad de pescadores que vive en tradicionales juncos de madera con todas sus cosas, inclusive un montón de perros con complejo de marineros. Nos embarcamos en una barcaza para recorrer el sitio, llevadas por una capitana bastante malhumorada. El guía nos comentó que la costumbre es pagar la mitad del pasaje al abordar y el remanente a la mitad para asegurar que te traigan de vuelta al muelle. Justo por la mitad del paseo está el “refugio tifón” una zona famosa por sus restaurantes de mariscos y el lugar donde se encuentra el Jumbo Kingdom: uno de los restaurantes flotantes más grandes del mundo diseñado en forma de palacio chino y que tiene capacidad para atender hasta 2,300 comensales… ¡eso sí que es toda una verbena popular!

Acto seguido, nos dirigimos a Repulse, lugar harto popular por sus condos de lujo y su centro turístico de playa. Para terminar la visita, el guía nos llevó a un taller/tienda de joyas donde compré un colguije del año del caballo (mi signo) que ahora está colgado en el espejo retrovisor de mi auto.

A la noche, resolvimos andar por nuestra cuenta para ir a cenar y luego llegar hasta el famoso Paseo Tsim Sha Tsui o “Avenida de las Estrellas” (una calzada que conmemora un siglo de historia del cine de Hong Kong) para presenciar en punto de las 20:00 horas “Una Sinfonía de Luces”. Este espectáculo multimedia nocturno en el que participan más de 40 edificios a ambos lados del puerto son trece minutos inolvidables de música, rayos láser, proyectores y luces de colores y una narración que celebra la diversidad de Hong Kong. No en vano ha sido designado "Espectáculo permanente de luz y sonido más grande del mundo" por el Guinness World Records.

Al siguiente día, decidimos no permanecer en la ciudad sino aventurarnos a la isla de Lantau. Este lugar hospeda una multitud de atracciones, entre ellas, el aeropuerto y Disneyland Hong Kong.  Pero, claro, ese no fue el destino de nuestra visita. Nosotros tomamos un largo trayecto en el muy práctico y amigable metro de Hong Kong, rodeadas en todo momento de gente de todas las edades con la mirada clavada en su celular escribiendo a toda prisa en caracteres chinos, hasta llegar a la estación del teleférico de Ngong Ping. Ahí compramos boletos para la cabina con piso de cristal e hicimos el recorrido de 25 minutos hasta llegar a la Plaza del mismo nombre donde se encuentran el Monasterio Po Lin y el Buda Tian Tan (o Buda Gigante).

Recorrimos el sendero de Bodhi que es una pasarela central que va desde el nuevo arco pai lau o arco ornamental, hasta el templo Di Tan (un atrio abierto). A ambos lados se encuentran alineadas las estatuas de los Doce Generales Divinos, junto con 40 linternas en forma de loto. Los Doce Generales Divinos se consideran como protectores en el budismo y cada uno es responsable de custodiar, cada día, una franja horaria de dos horas. Además, representan los doce signos del zodiaco chino, como denotan los diferentes signos del zodiaco presentes en sus coronas.
Nos quedamos todo el día en el área pues no solo subimos al pie de la hermosa estatua de bronce del Buda que, dicho sea de paso, mide 34 metros de altura y mira con semblante pacífico hacia China continental, sino que también pasamos por un curioso parque de atracciones sobre budismo denominado “El Sendero de la Sabiduría” donde aprendimos –como hacen los niños- sobre la vida de Siddhartha (luego Buda), los principios del budismo. Además visitamos nuestro primer templo budista dentro del complejo del Monasterio Po Lin: uno de los santuarios budistas más importantes de Hong Kong,  conocido como "el Mundo Budista en el Sur". Ahí viven numerosos monjes devotos; en el monasterio se celebran innumerables y coloridas manifestaciones de iconografía budista y tiene un muy agradable jardín repleto de cantos de aves y flores, amén de un popular restaurante vegetariano.
Fueron dos días por demás educativos y diferentes… una excelente manera de terminar este viaje al lejano oriente pues actuó como una cámara de descompresión para dejar atrás el oriente y volver a casa al mundo occidental.

Les comparto las galerías:





 

domingo, octubre 04, 2015

Si aspiráis a las alturas, usad vuestras propias piernas. ~Friedrich Nietzche


China 2012, Capítulo 18: De China continental a Hong Kong


Después de desayunar nos llevaron al aeropuerto para tomar el vuelo interno a Guangzhou, la principal ciudad industrial así como uno de los puertos comerciales más importantes del sur de China.

Honestamente, pensamos que esta ciudad sería una simple escala técnica para tomar el ferry que nos llevaría al muelle “China Hong Kong City” de Hong Kong: nuestro último destino en este país. Sin embargo, resultó una escala de lo más divertida e interesante.

Al llegar al aeropuerto nos recibió una chica bastante joven que se presentó como Victoria y nos dijo que nos acompañaría las horas de estancia en Guangzhou y ella nos llevaría personalmente al muelle, a tiempo para embarcar en el transbordador. Después de algunas frases, descubrimos que su inglés de acento británico era maravilloso y su español, no tanto. Tratamos de convencerla de que podíamos conversar perfectamente en cualquiera de los dos pero nos confesó que, en teoría, tenía que comunicarse en español pues su agencia la había contratado para guiarnos en ese idioma y, como hay menos guías en China que lo manejen pues por supuesto el pago era más alto. A lo largo del día mezclamos ambos y nos entendimos de lo mejor con ella así que no nos quejamos.

Primero nos llevaron a tomar un almuerzo que, como ya era costumbre, parecía ser servido para un batallón de chinos y no sólo para dos personas. Por supuesto, una vez que supe que Guangzhou es el nombre chino de Cantón, entendí que ahí es donde nació la famosa cocina cantonesa: la más reconocida mundialmente de las cocinas regionales de China. Probamos todos los platillos, entre ellos un caldo de elote y un guisado de camarones en hojas de laurel (este condimento es muy popular en el sur de China) y el típico arroz. Una vez satisfechas y dejando probablemente más de la mitad de la porción en la mesa, el chofer nos llevó al centro de la ciudad.

Resulta ser que Guangzhou (Cantón), situada sobre el río de las Perlas, es la ciudad más importante del sur de China. Su posición estratégica, muy cerca de Hong Kong, ha permitido que la ciudad se desarrolle con extrema rapidez ya que fue el principal punto de salida de los emigrantes chinos durante los siglos XIX y principios del XX. Como muestra de su importancia económica y financiera, les comparto que la Feria China de Importación y Exportación, también llamada «Feria de Cantón», se inauguró en 1957 y aún se celebra cada año en abril y octubre por el Ministerio de Comercio. Por otra parte, fue la sede de los Juegos Asiáticos de 2010, acontecimiento regional previo a los Juegos Olímpicos.

Con pena debo decir que hubo poco tiempo para ver Cantón pero lo que vimos fue toda una sorpresa. Visitamos el amplio centro de la ciudad donde se encuentran sus edificaciones modernas más impresionantes. La primera, el Centro Financiero Internacional de Cantón (2008) que tiene 103 pisos y se utiliza como un centro de conferencias, hotel y edificio de oficinas; la segunda, la Torre de televisión de Cantón terminada en 2010 justo para los Juegos Asiáticos y que, con 600 metros de altura, es la segunda torre de telecomunicaciones más alta del mundo. Tratar de abarcar semejante altura con la cámara estuvo literalmente en chino pero lo logramos…

Caminamos un muy buen rato por los alrededores admirando la modernidad de esta ciudad y escuchando a Victoria contarnos sobre el desarrollo vertiginoso de la misma. Y concluimos que deben ser pocos los turistas que se detienen un rato en Cantón antes de partir a Hong Kong pues unas chicas nos detuvieron utilizando los servicios de Victoria como intérprete para pedirnos si podrían fotografiarse con nosotros… ¡es extraño sentirse una celebridad occidental en este cerrado mundo oriental!

Llegado el momento, volvimos al auto para emprender el camino hacia el muelle. Nos despedimos de Victoria quien nos ayudó a registrarnos y nos indicó cómo hacer para que nos sellaran los pasaportes y encontrar nuestros asientos en el enorme, conglomerado ferry hacia Hong Kong. Por supuesto, pusimos atención a las indicaciones de la tripulación, nos sentamos cómodamente y nos dispusimos a disfrutar del corto trayecto, confiando en que fuera corto y tranquilo.

Les comparto la galería:


Siguiente capítulo: Hong Kong…una ciudad “ni de aquí ni de allá”

sábado, septiembre 26, 2015

Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río yotra persona. ~Proverbio chino


China 2012, Capítulo 17: "Sí, ajá…" desde Guilin


Al llegar a Guilin nos recibió una chica muy atenta que se presentó como nuestra guía local. Manejaba el español mejor que el resto de los guías. Verdad es que hablar chino, inglés y también español es admirable; sin embargo, tenía una muletilla: decía “sí, ajá” cada dos palabras… tan frecuente era que, después de dos días que pasamos con ella, juré que la frase sería parte de mi propio vocabulario de ahí en adelante.

Nos llevó al hotel, que resultó ser local y bastante singular en su decoración. Fue educativo comprobar que no sólo no entendemos el chino hablado sino que tampoco comprendemos el lenguaje corporal de los habitantes de este país. Al llegar al hotel, la guía tuvo una acalorada discusión con la persona de la recepción del mismo. Como nos había indicado que no necesitaríamos proveerle de nuestra tarjeta de crédito para registrarnos ya que su agencia era muy importante en la ciudad, asumimos que sí se la habían solicitado y por eso el intercambio no era amable. Resultó que no: había sido una afectuosa conversación sobre si habían podido llevar un poco de pastel a nuestra habitación para celebrar el cumpleaños de mi hermana! ¿Cómo pudimos interpretar la situación tan poco atinadamente? ¡Fuif! 

Al atardecer nos dirigimos en una oscuridad medio iluminada por luces de colores hacia el embarcadero a tomar un breve circuito denominado “Crucero de Dos Ríos y Cuatro Lagos” que resultó altamente entretenido. Mientras un músico tocaba un instrumento antiguo, pudimos cómodamente observar la naturaleza mezclada con construcciones de fabricación humana como puentes y pagodas, todo en un espectáculo de luz y sonido.

Casi a punto de dar la vuelta, pudimos observar la antiquísima actividad de la pesca con cormoranes. Igual que lo han hecho los últimos 1,300 años, los pescadores acuden vestidos con traje tradicional remando balsas de bambú iluminadas por lámparas sencillas. En las balsas llevan varios pájaros cormoranes a los que animan con un palo para que se sumerjan en el agua y atrapen a los peces. Antes los pescadores colocan un cordón alrededor de la garganta de las aves para que no puedan tragar los peces grandes. Una vez que vuelven a la balsa, les sacan la captura. Puede parecer cruel no dejarles alimentarse pero en este trabajo conjunto, se ve que los pájaros están bien cuidados y entrenados; una vez que acumulan peces para sus dueños, se les deja alimentarse a sus anchas.

A la mañana siguiente nos pasaron a buscar temprano para tomar el crucero de cuatro horas por el Río Li hacia Yuansho. Durante el recorrido, que incluyó almuerzo, pudimos disfrutar de paisajes hermosos con sus peñascos rocosos llenos de vegetación, dignos de ser retratados en el billete de 20 yuanes. Tuvimos un encuentro fortuito con dos profesores mexicanos de la Universidad de Puebla que estaban de paseo de fin de semana aprovechando su estancia de un año gracias a un intercambio con la Universidad de Cantón. Fue realmente interesante que nos compartieran sus historias de supervivencia en este país, tan culturalmente distinto del nuestro.

Al final del crucero llegamos a Yuansho: un poblado turístico que nos ofreció un mercado local con venta de comestibles en el que pude constatar que mi mamá tenía razón de llamar a una fruta frecuentemente consumida en casa “granada china” y de artesanías… inclusive tuve a una china persiguiéndome por una distancia de varias cuadras para convencerme de que le comprara una pequeña bolsita. ¡Cabe mencionar que lo logró! Otro descubrimiento relevante fue una tienda de remedios autóctonos donde pudimos fotografíar un elíxir de serpiente, con la susodicha víbora incluida. Hubiera comprado un frasco de no ser porque no había uno suficientemente pequeño para llevar...

Concluida la visita a Yuansho nos dirigimos en auto a un parque denominado Shangri-lá. En realidad creo que localmente tiene otro nombre pero así es como lo mercadean entre los turistas aprovechando, supongo, la creencia de que todos buscamos nuestro lugar ideal. Este sitio es toda una experiencia pues ofrece, entre paisajes mágicos, la posibilidad de conocer un poquito de las minorías chinas Miao, Yao, Dong, y Zhuang que habitan en China. También están una serie de talleres artesanales con artículos que no había visto en otros lugares del país y, por último, un gran almacén de dulces y especialidades locales. La visita bien valió la pena por los mágicos paisajes.

Para rematar la visita a Guilin, nos llevaron a su famosa Cueva de la Flauta de Junco –una especie de Gruta de Cacahuamilpa- y a una fábrica de joyería hecha con perlas locales a la que la verdad no se me antojaba ir pero tuve que acceder… fue la primera vez que me tocó ver una pasarela con modelos mostrando joyas.

Así fue nuestro paso por Guilin: uno de los lugares más visitados de China después del famoso triángulo de oro formado por Shanghai-Beijing-Xian.

Acá les comparto las galerías de cada lugar visitado:






Siguiente capítulo: De China continental a Hong Kong

domingo, septiembre 20, 2015

Cuando comas el arroz, bendice a quien se agachó a recogerlo. ~Proverbio chino


China 2012, Capítulo 16: Comer estuvo en chino


Por la tarde, hicimos plan con Jane para hacer un tour extra por la ciudad antes de ir al aeropuerto por la tarde para dirigirnos a nuestro siguiente destino. A instancia de Jane, tomamos un taxi desde el hotel para visitar el Parque del Pueblo en el mero centro Chengdu: una experiencia verdaderamente china. El parque fue inaugurado en 1911; desde entonces ha sido testigo de movimientos y guerras, convirtiéndose en un sitio histórico y sufriendo diversas ampliaciones, renovaciones. Hoy en día contiene un lago artificial, varios jardines, el Monumento al Movimiento Proteccionista de las Vías Ferroviarias y la casa de té Heming.

Los habitantes de Chengdu son bastante relajados. Acuden al parque a realizar muy diversas actividades: practican el tai chi, toman litros y litros de té, tocan instrumentos locales, cantan karaoke, bailan solos o en conjunto, pintan, esculpen y participan en largas partidas de cartas o de mahjong: un juego de mesa que dicen inventó el mismísimo Confucio. Digamos que es un parque por demás verátil y donde la diversidad se puede palpar en el aire.

Como para estos chinos una “casa de té” puede referirse a una tradicional en un lugar cerrado, hasta dos sillas dispares y una mesa plegable en cualquier espacio disponible, nos animamos a vivir la experiencia de tomar té en uno de los corredores del parque. El señor que nos atendió no hablaba ni pizca de inglés así que nos trajo la carta para turistas y después de tratar de explicarnos, simplemente tomó la decisión ejecutiva de traernos lo que le vino en gana. Resultó ser una enorme tetera para cada quien con infusión de jazmín (uno de los tés más tradicionales de china). Lo gracioso fue cuando volvió con una requisición que nunca entendimos hasta que por fin nos dimos cuenta de que quería que le pagáramos pues, imagino, están a las vivas para que la gente no simplemente se levante y los deje con la cuenta. Eso fue un ensayo para lo que nos sucedería el resto del tiempo en la ciudad en el que tratamos de ser auto-suficientes al pedir algo para comer…

Salimos del parque y nos fuimos caminando hacia el hotel. Recorrimos buena parte de la avenida principal y llegamos a una gran plaza muy modernista y bastante atractiva. Más tarde nos encontramos con Jane quien nos llevó al teatro a ver una Ópera de Sichuan que incluyó el arte de Bian Lian o cambio de máscaras. Esta suerte es todo un espectáculo donde los artistas utilizan trajes coloridos con máscaras que van cambiando en movimientos tan rápidos que son imperceptibles y realmente dramáticos… ¡sorprendente y muy entretenido!

Al día siguiente, después de hacer maletas y el checkout, nos lanzamos a comer en un restaurante de cocina tipo “hot pot” (como un fondue bourgignon a la china). Al llegar simplemente les dimos la hoja de instrucciones que Jane nos había preparado. Fue muy divertido ver cómo los meseros leían con interés y nos iban trayendo la comida que, afortunadamente no incluía lenguas de pato, cabezas de conejo y demás que sí estaban listadas en el menú. Por cierto hasta las porciones gringas se veían cortas… pareciera que un ejército y no solo dos personas éramos comensales. Déjenme decirles que comer tallarines con palillos no es una habilidad que yo tenga…

Después de la extraña comida, volvimos al hotel a recoger nuestro equipaje y encontrarnos con Jane y el querido chofer para hacer nuestro último tour. Hicimos una visita maravillosa a la maravillosa calle peatonal Jinli. A pesar de ser muy turística, bien vale la pena darse un paseo para ver los canales, la vegetación, los molinos de agua, las tradicionales casas de té, escuchar los instrumentos antiguos, las artesanías y observar (no probar) las comidas rápidas típicas –Jane confesó ser fan de las cabezas de conejo en salsa… yo sólo sonreí. Lo que nunca había visto es gente pagar porque le limpien los oídos… no sé qué decir al respecto.

Luego de Jinli, nos llevaron al Museo y Exhibición de los Telares de Seda. Fue increíble ver un telar antiquísimos siendo utilizado por un equipo de un chico que definía los patrones y una chica que armaba los colores. Impresionante la muestra de la destreza en el uso de estas técnicas y los resultados ¡invaluables!

Aquí les comparto fotos del día



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domingo, febrero 08, 2015

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana); la falta de reflexión, el camino hacia la muerte. ~Buda Gautama


China 2012, Capítulo 15: Leshan y su buda gigante


El programa de nuestro segundo día en Chengdú fue visitar al gran Buda de Leshan: la estatua esculpida en piedra de Buda más alta del mundo. Por tanto, nos dirigimos con Jane y el Sr. Wang a dicha ciudad de Leshan, cuyo nombre se traduce literalmente como “montaña feliz”, a una distancia aproximada de 260 kilómetros.

En el camino nos detuvimos a cargar gasolina y a disfrutar de un jardín en medio de una zona de cultivos de té. Una leyenda en una pared decía “El siglo 21 es la era del resurgimiento de China y también el momento de la globalización del té chino”… he de darle la razón.

Después de la escala, retomamos la carretera y durante el recorrido Jane nos mostró una aldea donde los edificios tenían grandes dibujos de las distintas posiciones del tai chi. Nos contó que los pobladores son famosos por practicar esa rutina todos los días y por beber grandes cantidades de té del lugar… y que curiosamente, en promedio, son bastante más longevos de lo esperado y se conservan en excelentes condiciones físicas y mentales.

Al fin llegamos a Leshan y nos encontramos con dos opciones: la de recorrer a pie el sitio donde se encuentra la gran estatua, o tomar un barco para verla desde el rio, de frente. Por recomendación de Jane, elegimos la segunda y nos fuimos directamente a tomar el transporte.

La gran estatua está tallada en un acantilado que se encuentra en las confluencias de los ríos Min Jiang, Dadu y Qingyi. La escultura está frente al monte Emei mientras el agua de los ríos corre por los pies de Buda. Los hombros miden 28 metros de ancho y el más pequeño de los dedos del pie es suficientemente ancho como para que se pueda sentar en él una persona. Un dicho local dice: La montaña es Buda y Buda es la montaña. El origen de esta frase está en el hecho de que la montaña en la que se encuentra el gran Buda (vista desde el río) tiene una silueta que recuerda a un Buda tumbado.

Se concibió un sistema de drenaje interior para impedir la erosión fluvial. El Buda tenía a su cargo hacer más lentas las mareas, proteger los barcos e impedir la inundación de la aldea vecina. La construcción se inició en el año 713 y estuvo dirigida por un monje llamado Haitong. Este monje esperaba que Buda calmara las aguas turbulentas que destrozaban a los barcos que navegaban por el río. La estatua fue completada por sus discípulos 90 años más tarde. Parece ser que los restos de roca resultantes de la construcción se fueron depositando en el río lo que alteró la corriente, convirtiéndola en más segura para la navegación.

La vista del Buda es increíble… a pesar de saber de antemano su tamaño, honestamente es portentoso. La impresión se maximiza porque el barquito recorre la orilla del río y el Buda permanece oculto justo hasta que das la vuelta y “te lo topas”. Puedes comparar perfectamente su tamaño versus los turistas que recorren el sitio a pie y es verdaderamente impresionante.

Después de sacarle multitud de fotos, volvimos al muelle para ir a almorzar en la ciudad. Jane nos llevó a un restaurante tradicional donde probamos –¡lo juro!- una versión de huevos a la mexicana que estaba bastante buena. Además, descubrimos un té distinto hecho con granos de trigo y que Jane cariñosamente nos presentó como “el té que sabe a galletas” y que es, por supuesto, el favorito de los niños de la región.

 No vimos mucho de Leshan pues iniciamos el camino de regreso a Chengdú; sin embargo, si nos asombró la cantidad de enormes tiendas de marcas de lujo tipo Cartier o Louis Vuitton que ni siquiera en la Ciudad de México existen… y eso que la población de Leshan no pasa de los 3 millones de habitantes.

El camino de regreso fue muy tranquilo y, como no teníamos nada más programado, Jane nos recomendó visitar el “Parque del Pueblo” en Chengdú por la tarde, y nos propuso asistir a un espectáculo folklórico tradicional por la noche, amén de recomendarnos un restaurante local para comer al día siguiente y ponerse de acuerdo con nosotros para hacer un tour extra en la ciudad por la tarde, antes de llevarnos al aeropuerto para tomar nuestro vuelo a Guilin. Por supuesto tomamos nota de todo y nos dispusimos a vivir una aventura más en esta ciudad que para entonces se había vuelto nuestra favorita en el país.


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domingo, enero 11, 2015

Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza. ~Jean Jacques Rousseau


China 2012, Capítulo 14: ¡Pandalandia!


Al fin llegamos a la razón de nuestro viaje a China: Chengdú, capital de la provincia de Sichuan, situada en el sudoeste de China. En el aeropuerto nos encontramos con nuestra guía local, Jane. Afortunadamente, resultó ser una chica agradable y con muy buen nivel de inglés así que poder comunicarnos con ella de forma fluida nos permitió conocer más sobre la vida cotidiana de los chinos. El día que arribamos únicamente nos registramos en el hotel y nos coordinamos con Jane para nuestra celebre visita al Centro de Investigación y Reproducción del Panda Gigante.
Les cuento que, como Tesoro Nacional de China, el panda gigante –símbolo del Fondo Mundial para la Naturaleza o WWF por sus siglas en inglés- es uno de los animales más raros del mundo. El número total se estima en menos de 2,000 ejemplares, incluidos los que viven en estado salvaje en las montañas de las provincias de Sichuan, Shaanxi and Gansu, el 80% de los cuales se encuentran en la provincia de Sichuan.
El Centro de Investigación y Reproducción del Panda Gigante, fundado en 1987 a unos 10 kilómetros al norte de la ciudad de Chengdú, es una base no lucrativa de investigación y reproducción de los pandas gigantes y otros animales exóticos. Es el único de su tipo en el mundo que está situado en un área metropolitana. Comenzó sus operaciones con seis pandas gigantes rescatados. Para el 2008 ya contaba con 124 nacimientos exitosos y hoy en día tiene una población cautiva de 113 pandas.
Con el fin de proteger mejor a los pandas gigantes salvajes, Chengdú ha establecido reservas naturales en sus localidades. La Reserva Natural Nacional Wolong es la más grande de su tipo en el mundo y está sólo 130 kilómetros de Chengdú. El 11 de enero 2012, seis pandas criados en cautiverio fueron liberados en un "semi-salvaje" medio ambiente de Chengdú. Los científicos creen que el éxito en el proyecto de reintroducción ayudará a salvar al panda gigante del peligro de extinción.
Para darles una referencia mucho más familar, les cuento que justo en 2008, después del lanzamiento de la película Kung Fu Panda de DreamWorks, Jeffrey Katzenberg y otros miembros de DreamWorks visitaron Chengdú. Además de ver a los pandas en vivo, los miembros de la expedición fueron a aprender sobre la cultura local. Sus productores dijeron que la secuela -Kung Fu Panda 2- incorpora muchos elementos de Chengdú en la película. El paisaje de la película y la arquitectura también encontró inspiración allí, entre las que se encuentran el monte Qingcheng, una montaña muy ligada al taoísmo. 
A la mañana siguiente, Jane y el Sr. Wang –nuestro chofer local- pasaron por nosotros bastante temprano para aprovechar el día al máximo pues cuando solicitamos a nuestra agente de viajes su ayuda para acudir a este famoso Centro, mi hermana declaró que queríamos pasar muchas horas llevando a cabo, literalmente, todas las actividades disponibles para turistas visitantes. Y ¡vaya que cumplió! 
El centro es enorme y muy atractivo. Amén de sus instalaciones y trabajo de investigación, ofrece atracciones turísticas con el fin de educar a la población local y extranjera en todo lo concerniente al panda gigante. Esto, con el fin de cultivar una cultura de conservación de la naturaleza.
La primera parada fue en la recepción para visitantes a fin de que Jane pudiera averiguar el itinerario de nuestra visita. Cabe mencionar que hicimos una escala técnica en la que –perdón por la referencia- conocimos los WCs chinos con varios botones para distintas funciones. Lamento informar con algo de pena que no me atreví a accionar ninguno… la verdad no soy tan valiente y no sabía qué esperar.
En el mismo centro adquirimos algunas postales y las enviamos desde ahí pues Jane nos recomendó hacerlo de una vez antes de que los grandes grupos de turistas invadieran el lugar. Una vez listas, Jane nos llevó a toda velocidad –créanme que había que perseguirla, no solo seguirla- al centro para voluntarios. Pasamos por el hospital y la cocina para pandas y los recorrimos rápidamente antes de llegar a nuestro punto de encuentro con los voluntarios.
Como les dije, nos habíamos adscrito a todas las actividades disponibles así que, para mi sorpresa, nos pusieron una vestimenta casi de quirófano y nos pasaron a conocer a los pandas en vivo y en directo. Durante la experiencia, que compartimos con un matrimonio estadounidense muy simpático que curiosamente radicaba en Qatar, nos tocó preparar alimentos (cortar manzanas), limpiar jaulas, darles bambú, observar cómo les dejaban grandes trozos de hielo con flores y hierbas (helado para panda, nos dijeron) y sacarles infinidad de fotos y videos.
Después de aproximadamente una hora y media, Jane acudió a nosotros para llevarnos a lugar donde nos sacaríamos fotos con un panda bebé. Sí, son suavecitos… nos tocó con un lindo ejemplar de unos 4 meses de edad que estuvo muy entretenido mordiendo bambú con miel. Nos regalaron una sudadera y un certificado de haber hecho nuestra donación en pro de la conservación del panda gigante. ¡Genial!
Hecho eso, seguimos a Jane para conocer el resto del lugar. Pudimos ver el cunero con cinco pequeños pandas, el lugar donde están los pandas “adolescentes” y el de los adultos. Además, descubrimos a los pandas rojos que parecen grandes mapaches pelirrojos.
Les comparto la Galería de fotos
Por último, vimos el video sobre los pandas gigantes donde aprendimos más. Aquí les comparto algunos datos curiosos:
  • Los pandas gigantes son originarios de China. Viven alrededor de 20 años en estado salvaje y 35, como máximo, en cautiverio.
  • Debido a su escasez y lenta reproducción los pandas son una de las especies en peligro de extinción. Actualmente en China se castiga con pena capital a quien de muerte a un oso panda.
  • Tienen en sus patas delanteras un dedo adicional que usan como pulgar. Es habitual ver a los osos panda comer relajadamente sentados en el suelo, con sus piernas traseras estiradas hacia adelante. Aunque den la impresión de ser sedentarios, trepan a los árboles con gran habilidad y son excelentes nadadores.
  • No hibernan debido a que no pueden almacenar grasa en base a una dieta de bambú. El panda gigante es un insaciable devorador de bambú. Un ejemplar medio se pasa la mitad del día comiendo-literalmente: 12 de cada 24 horas-y hace sus necesidades docenas de veces al día. Hacen falta 12,5 kilos de bambú para cubrir las necesidades alimenticias diarias de un panda gigante, que arranca ansiosamente los tallos con los alargados huesos de sus muñecas, usándolos a modo de pulgares. Ocasionalmente también comen pájaros o roedores.
  • Los pandas gigantes son animales solitarios. Tienen un sentido del olfato muy desarrollado, que los machos emplean para evitarse entre sí y para encontrar una hembra con la que aparearse en primavera
  • Una hembra panda sólo está en celo por 72 horas al año. Las pandas hembras son muy selectivas. Empiezan a procrear a los 4 años de vida; Tras un embarazo de cinco meses, la hembra da a luz a un único cachorro o a gemelos, aunque en este caso no es capaz de cuidar de los dos.
  • Cuando las madres pandas dan a luz, se quedan con sus crías de tres a cuatro meses en cuevas o en huecos de los árboles. Los pequeños pesan apenas unos 150 gramos al nacer y no pueden gatear hasta cumplidos los tres meses. Nacen ciegos y de color totalmente blanco; sólo más tarde su pelo toma las tonalidades que los hacen tan atractivos.
El tiempo se pasó verdaderamente rápido y cuando nos dimos cuenta ya estábamos fuera del Centro… pero antes pasamos a la tienda del Centro para comprar muchos souvenirs para traer a casa... ¡fue un día espectacular!


Les invito a visitar el sitio web del Centro para que lo conozcan mejor… ¡vale la pena!  

Siguiente capítulo: Leshan y su buda gigante

 

miércoles, diciembre 31, 2014

Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte. ~Proverbio chino


China 2012, Capítulo 13: Xi’an y sus legendarios guerreros de terracota


No hay nada qué contar sobre la llegada a Xi’an pues ya era tarde y lo único que hicimos fue registrarnos en el hotel y descansar. Sin embargo, la visita que hicimos al día siguiente fue realmente memorable.

Cabe mencionar que Xi’an, capital de la Provincia de Shaanxi de China Noroeste, está ubicada en una región habitada desde hace más de medio millón de años. La ciudad actual fue construida durante la dinastía Ming; sin embargo, se hizo mundialmente famosa desde el descubrimiento casual de los guerreros de terracota en 1974, convirtiéndose en uno de los principales destinos turísticos de China.

Nuestro día comenzó con la llegada de Dave, el guía local, que nos acompañaría en el recorrido. La primera parada fue en el centro de Xi’an para visitar la Gran Mezquita ubicada en el distrito musulmán de la minoría hui. Y cuando la califican con el adjetivo “gran” no solo se refieren a su importancia histórica (data del año 742 D.C) sino a su tamaño, pues ocupa un área de 12,000 metros cuadrados.

Después de la advertencia de Dave de cuidar nuestras pertenencias pues el corredor de entrada cruza el barrio árabe por lo que hay mucha gente en el bazar y no toda tiene las mejores intenciones, llegamos a la entrada (afortunadamente era temprano y la multitud no había aparecido aún). Habiendo visitado mezquitas en otras latitudes, puedo decir que lo que hace a ésta distinta es la mezcla de detalles árabes –algunos inspirados en la Mezquita de Córdoba en España- con relieves de dragones chinos y otros adornos orientales que sin lugar a dudas la hacen única ya que muestran su consenso con la política religiosa china. La visita fue interesante… la salida ya con la capacidad en pleno lo fue más.


Sanos y salvos abordamos el auto para dirigirnos al Mausoleo de Qin Shi Huang a 36 kilómetros de Xi’an, a fin de ver de cerquita a los famosos guerreros de terracota. De camino, Dave nos mostró a lo lejos algunos puntos interesantes como la muralla de la ciudad. Lo que sí notamos es que Xi’an es una ciudad muy contaminada (más incluso que Beijing), con muchas construcciones en proceso. Dave nos contó que la industria automotriz está muy concentrada ahí y es la causa de este hecho. Prometí no volverme a quejar del cielo grisáceo del Distrito Federal.

Al llegar, estacionamos el auto y nos formamos en medio de una persistente lluvia para tomar un transporte que nos llevaría desde la entrada hasta el hangar que hoy cubre las figuras de terracota del ejército que fue enterrado para cuidar del emperador tras su muerte.

El gran mausoleo es el lugar para el descanso eterno del emperador Ying Zheng (Shighuangdi) de la Dinastía Qin, quien unificó China por primera vez en su turbulenta historia. Este emperador fue el más influyente de los 300 que gobernaron las dinastías reales a lo largo de la historia china pues estableció el primer imperio feudal de China.
Fue coronado a la edad de 13 años; veinticinco años después unificó China. Creía en y promovió el equilibrio y el orden en todo su imperio. Su política monetaria incluyó la abolición de las monedas de los estados derrotados, y el establecimiento de la moneda Qin como la divisa principal del país. Luego, introdujo la escritura oficial de Qin a lo largo de China, y así se unificó el idioma chino escrito. También estandarizó los pesos y medidas.

Además de por su gran y sangrienta conquista militar de unificación, fue conocido por otros proyectos importantes: la pavimentación de las carreteras rectas que cruzaban el país, la edificación de la Gran Muralla en 10 años, la excavación de numerosos canales para unir el sistema de agua; la pavimentación  de un camino a Mongolia; la creación de una gran carretera del sur. Dirigió las campañas militares contra los Hunos, y pobló las unidades administrativas recientemente creadas con los convictos y esclavos de otras áreas de China. Como una de sus reformas Shihuangdi abolió la aristocracia. El nuevo Emperador creía en la meritocracia: las habilidades personales que hacen que alguien sea un líder, no en los títulos hereditarios.

Al parecer, también estaba interesado en la alquimia. Buscaba la manera de tener una larga y saludable vida, o mejor aún, alcanzar la inmortalidad. Envió expediciones marítimas para encontrar en el extranjero el secreto de la inmortalidad; inclusive, existe la leyenda de que era dueño de un espejo que, al estilo rayos X, servía para identificar enfermedades por medio de la luminosidad. Irónicamente, Shihuangdi ordenó la temprana construcción de su tumba durante su reinado y no se equivocó al hacerlo pues tenía sólo cincuenta años cuando falleció de una enfermedad súbita en el 210 a.C.

La construcción de la gran tumba inició en el año 247 a.C. El Mausoleo ocupa aproximadamente unos 56.25 kilómetros cuadrados. Los archivos históricos señalan que les tomó a 700,000 personas 36 años para construir la lujosa tumba subterránea. Tesoros exóticos provenientes de todo el país y mujeres (las concubinas) fueron enterrados junto con el emperador. El Mausoleo era una muy elaborada construcción, con joyas en el techo que representaban las constelaciones. Se usó mercurio para crear imitaciones del Río Amarillo y el Yangtze, lagos y mares, armándolo de tal manera que ellos parecían fluir. Aquellos que construyeron la tumba subterránea fueron ejecutados o tapiados dentro del Mausoleo, para que no divulgaran historias sobre el oro, gemas, y secretos.

Lo que hoy como turistas podemos admirar es la punta del iceberg: un conjunto de más de 8,000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China para, en teoría, seguir a sus órdenes a pesar de su muerte. Fueron descubiertas durante unas obras para el abastecimiento de agua, en marzo de 1974 (lo que me hace recordar los hallazgos que siempre hay cuando alguien excava en las ciudades como México, Atenas, Londres, Roma, París, Estambul, etc.)

El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador. Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad. Han sido excavados y se ha construido un hangar en las ruinas, llamado Museo del Ejército de Guerreros.

El primer foso fue descubierto en 1974. Tiene una superficie de 200 metros por 60 y contiene más de 7,500 guerreros, algunos de ellos aún por desenterrar. Las figuras son a tamaño natural: miden 1,80 metros de altura y están equipados con armaduras fabricadas también con terracota.

Verlos de cerca es realmente impresionante. Cada una de las figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias distintas. Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen. Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas, etc.; desafortunadamente, tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Las figuras son de colores vivos y brillantes, pero como el color se pierde apenas a las cinco horas de exposición al aire debido a la oxidación, ya no se están excavando nuevos guerreros hasta encontrar una técnica que permita preservar el color original.

La segunda fosa contiene 69 figuras; es conocida como “la fosa de los generales” y representa al estado mayor del ejército. También son visibles las figuras de cuatro caballos. La última fosa contiene unos 1.000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar.

En el Museo de Sitio pudimos disfrutar de varias piezas más, entre ellas, armas y dos carros de bronce pintados. Cada uno de estos carros está formado por más de 3,000 piezas y los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial. Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormiría. Los carros, a la mitad aproximada del tamaño real, tenían incrustaciones de plata y oro. Y, muy interesante, vimos un paraguas con un mecanismo remoto que lo abría, lo cerraba y lo cambiaba de posición para atajar de lluvia o sol a su dueño. ¡Así se las gastaban los chinos hace 2,200 años así que no hay por qué sorprenderse de lo que hacen hoy en día!

Recorrer este lugar fue una experiencia indescriptible… cómo me hubiera gustado que por arte de magia alguna de las figuras cobrara vida –en especial una estatua de un arquero hincado que verdaderamente tiene facciones tan realistas que no me hubiera sorprendido que me hablara. Y los caballos… ¡extraordinarios! Cada vez que voy al PF Chang’s a comer pienso… ¡yo he estado cerquita de los originales y son mucho más guapos que estas copias!

Saliendo del museo fuimos a una tienda donde admiramos réplicas autorizadas de estas increíbles figuras y, por supuesto, adquirimos unas pequeñas de un caballo y de mi arquero favorito como souvenirs.


Siguiente capítulo: ¡A Pandalandia!

martes, diciembre 23, 2014

El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo. ~Proverbio chino

China 2012, Capítulo 12: El Palacio de Verano, pato laqueado y Arte Contemporáneo


Para nuestro último día en Beijing el itinerario fue de dos escalas. La primera: el Palacio de Verano de la Dinastía Qing que es un complejo de palacios y jardines ubicado a unos ocho kilómetros de la Ciudad Prohibida.

La construcción de este palacio data del año 1750 y lo más relevante es que contiene el jardín imperial chino existente más grande y mejor preservado del mundo. Por supuesto, es un sitio inscrito en los anales de la UNESCO. Tal es su fama que los mismos chinos lo apodan “el jardín de jardines”.

El sitio es por demás espectacular. Ni qué les cuento de lo enorme que es… pero lo más impactante para nosotras, aun siendo de procedencia chilanga y lo que eso significa en cuanto a hacinamiento de seres humanos, es que nos engentamos. Así como lo leen: nos encontramos tal cantidad de chinos que hasta dolor de cabeza nos dio. ¡Imagínense!

Lo más relevante y distinto que pudimos apreciar fue el Gran Corredor, un pasillo techado de más de 750 metros de longitud a orillas del lago. La emperatriz Cixi ordenó construir este corredor para poder moverse por el Palacio sin preocuparse por las inclemencias del clima. No podemos culparla, nosotros hicimos exactamente lo mismo.

El techo está decorado con más de 14,000 pinturas con escenas sobre la historia de China; además, hay cuatro rotondas intermedias con pinturas representativas de cada estación del año. Es decir que caminarlo entero equivale, en sentido figurado, a recorrer un año. Cuando uno va a la mitad del camino se encuentra con la subida a la Pagoda del Buda Fragante, construida en lo alto de la Colina de la Longevidad y donde iba a orar una vez al año la Emperatriz. Confesión de la cronista: había tanta gente y estábamos tan cansados que optamos con Oscar en decir que habíamos ido sin realmente hacerlo.

Lo que sí es digno de destacar es el Barco de Mármol. El original fue construido con mármol y cristal; actualmente, una gran parte de la construcción sobre el casco es de madera. El barco era utilizado por la emperatriz Cixi para celebrar fiestas (esta mujer sí que le daba vuelo a la hilacha). La construcción del palacio se financió con el presupuesto destinado a renovar la Marina. Conclusión: el pueblo chino considera el barco de mármol como un símbolo de la corrupción, por su inutilidad, ya que no sirve para navegar. Por el contrario, para la emperatriz la solidez del barco era una demostración de su estabilidad y perennidad. Si esto no nos recuerda a algunos gobernantes, es que no estamos poniendo atención a las noticias de hoy en día…

Por último, debo mencionar el bello Puente de los Diecisiete Arcos, que une la orilla del lago Kunming con la isla de Nanhu, en el medio del lago. Tiene una longitud de 150 metros y un ancho de ocho metros. Está decorado con 540 leones esculpidos en diferentes posturas. El puente es una réplica del puente Marco Polo situado a unos 15 kilómetros al suroeste de Beijing.


Dejamos el Palacio de Verano para lanzarnos a cruzar la ciudad –toda una odisea- a fin de hacer una última escala en Beijing: el Distrito Artístico 798.

Este se encuentra en la parte noreste de la ciudad. Su nombre proviene de una fábrica construida en la década de los 50s: la Fábrica de Equipos Inalámbricos Equipos del Norte de China. Cubre un área de más de 600.000 metros cuadrados. La fábrica fue diseñada por expertos alemanes en un estilo de arquitectura denominado “Bauhaus". Atraídos por el estilo arquitectónico único y amplios espacios, cada vez más artistas y diseñadores comenzaron a llegar a instalar sus talleres desde 2001, haciendo uso de su estilo original y transformando este icónico lugar en un centro de exposiciones y talleres de creación.

Hoy en día reúne una serie de celebridades del arte y la cultura de la moda, convirtiéndose en la sede de exposiciones de arte internacional y recibiendo atención mundial como hito de la cultura urbana de Beijing.
Recorrerlo implica sentir el contraste de presente con el pasado ya que por un lado están las paredes de ladrillo rojo moteado con lemas de diferentes épocas, mientras que por el otro están las modernas galerías.

Hay más de 100 instituciones culturales en un kilómetro cuadrado, incluyendo editoriales, empresas de diseño de arquitectura, compañías de diseño de ropa, empresas de diseño de interiores, productoras de cine y música, estudios de artistas, etc., además de antros, restaurantes, librerías, centros de yoga, etc. En fin, es todo un acontecimiento visitar este lugar y realmente complementa la visita a Beijing dando una perspectiva más contemporánea…


Salir de ahí fue todo un reto. Ahí fue donde descubrimos que Wee Ginny (nuestra Shiba Inu) realmente habla chino mandarín pues la conversación entre Oscar y el chofer cuando este último le explicaba su discusión con el tipo de la caseta del estacionamiento sonaba idéntica a lo que me dice la susodicha cuando llego tarde a darle de cenar... en fin, el punto es que llegamos a tiempo al aeropuerto para tomar nuestro vuelo a la ciudad de Xi'an.


Siguiente capítulo: Xi'an y sus legendarios guerreros de terracota


domingo, octubre 12, 2014

Para ganar conocimiento, agrega algo todos los días. Para ganar sabiduría, elimina algo todos los días. ~Lao-Tsé


China 2012, Capítulo 11: Juegos Olímpicos, Medicina China, Escorpión frito pa’llevar y Kung fu


Ya de regreso en Beijing, hicimos una parada especial para el Parque Olímpico de Pekín: un complejo deportivo construido en el distrito de Chaoyang para albergar los Juegos Olímpicos de 2008.

Lo más impresionante, amén del tamaño claro, son las edificaciones “Cubo de Agua” y “Nido de Pájaro”… todas unas obras de ingeniería, no cabe duda. Aunque la tarde estaba bastante brumosa, fue muy disfrutable caminar entre la gente y los puestos de souvenirs… los que más me gustaron fueron los soldaditos de pilas arrastrándose por el piso con una mini banderita china y los pequeños papalotes ondeando al viento.


Después de ahí, realizamos una interesantísima escala en un centro de medicina tradicional china. Nos dieron un maravilloso masaje de pies acompañado de una conversación que curiosamente incluyó varias veces el término “iPhone” y nos enseñaron un pequeño museo con explicaciones sobre las distintas ramas que se practican, su documentación y sus instrumentales, amén de su flamante “farmacia” que vende todo tipo de ingredientes… y cuando digo “todo tipo”, créanme que es una vaga descripción.

Esta medicina milenaria se basa en el concepto de chi (o energía vital) equilibrado, que se cree recorre el cuerpo de la persona. Quienes practican esta medicina proponen que el chi regula el equilibrio espiritual, emocional, mental y físico y está afectado por las fuerzas opuestas del yin («energía» negativa) y el yang («energía» positiva). Según la medicina china tradicional, la enfermedad ocurre cuando se altera el flujo del chi y se produce un desequilibrio del yin y el yang. Los componentes de este tipo de medicina comprenden terapias de hierbas y alimentación, ejercicios físicos que restituyen la salud, meditación, acupuntura y masajes reparadores. Existen siete métodos de tratamiento principales:

  • Tui na o tuina: masaje chino
  • Acupuntura: inserción y manipulación de agujas en puntos estratégicos del cuerpo)
  • Moxibustión: quema de raíces prensada de la planta altamisa cerca del paciente)
  • Ventosaterapia: uso de ventosas en la piel para para promover la circulación)
  • Fitoterapia: uso de plantas, minerales y animales en recetas
  • Dietética china: uso de la alimentación para aliviar males físicos
  • Ejercicios

Como toda Medicina alternativa, no está respaldada por ningún estudio científico riguroso; sin embargo, la Organización Mundial de la Salud desde 1979 reconoce la acupuntura como eficaz para el tratamiento de al menos 49 enfermedades y trastornos, lista que se ha ampliado gracias a la investigación en los años siguientes. Total, yo creo que no estorba y generalmente, ayuda.


Nuestra última aventura del día, ya habiendo dejado a Oscar, fue recorrer las calles cercanas al hotel para localizar la famosa calle de los snacks chinos. Aunque habíamos ya escuchado muchas historias al respecto, sinceramente no estaba preparada para lo que encontramos. Había mucha gente y todos parecían francamente felices con sus tentempiés que sinceramente ni aunque me hubieran pagado para probarlos me hubiera atrevido… si en México no me animo a comer pancita, quesadillas de sesos, lengua o hígado encebollado, ni les cuento mi cara cuando constaté que a los chinos les encanta elegir cuál escorpión, cucaracha, víbora o lagartija les cocinan pa’ llevar. Y eso que este chino del video tenía buen marketing:
Obviamente aún tengo pesadillas en las que ese chino me obliga a probar sus exquisiteces… aquí va la galería para que se echen un "taco de ojo":


Para finalizar este largo día, asistimos a una dramatización de la historia del kung fu, bastante entretenida y digna del pequeño saltamontes.

Siguiente capítulo: El Palacio de Verano, pato laqueado y Arte Contemporáneo