lunes, septiembre 15, 2014

El poder es el mayor enemigo de su dueño. ~Proverbio chino


China 2012, Capítulo 8: Plaza de Tian'anmen y la Ciudad Prohibida


Después de desayunar y prepararnos con zapatos cómodos para una larga jornada, nos encontramos con Oscar en el Lobby del hotel, abordamos el auto y nos dirigimos a la famosa Plaza de Tian'anmen, centro de Pekín y de la vida política de China.


En el camino hicimos una graciosa parada en una farmacia para conseguirle medicina a mi hermana a quien le aquejaba una terrible tos desde México y que a pesar de la dosis de caballo que le habían recetado una semana antes en chilangolandia, aún no se curaba. Oscar hizo su mejor esfuerzo como intérprete entre ella y la dependienta hasta que ésta le vendió unas pastillas y un jarabe que, según ella sabía tan mal que se iba a curar rápido sólo para poder dejárselo de tomar.

Para ponerles en contexto les cuento que la plaza de Tian'anmen o plaza de la Puerta de la Paz Celestial fue construida como parte del plan urbanístico de la capital de China, con la creación de la República Popular de China en 1949, convirtiéndose en símbolo de la nueva China. La idea fue crear una gran explanada para los actos masivos de adhesión política, muy al estilo de la Plaza Roja de Moscú.

Cabe mencionar que fuera de China la plaza es tristemente más conocida por ser el centro de las protestas de un movimiento pro democracia que finalizó el 4 de junio de 1989 con la declaración de la ley marcial en Pekín por parte del gobierno y la muerte de al menos cientos de manifestantes. ¿Quién no recuerda la foto ganadora del World Press Photo de 1989, en la cual se muestra a un joven opositor enfrentando a una columna de tanques, justamente apodado “el hombre del tanque”?

La plaza, que cubre 440 mil metros cuadrados, está flanqueada por dos importantes edificios de estilo soviético: al oriente el Museo Nacional de Historia y de la Revolución y al occidente el Gran Palacio del Pueblo, sede de la Asamblea Popular Nacional; cerca de allí se encuentra también el Gran Teatro Nacional de China… que fue nuestra primera parada del día.

Después de admirar por fuera el impresionante edificio del Gran Teatro, cruzamos la calle para entrar en la plaza. Lo destacable, amén de su gran tamaño, son los distintos monumentos erigidos; entre ellos, la Torre de Tian'anmen, el Monumento a los Héroes del Pueblo (un obelisco de piedra, de 38 metros de altura y una inscripción realizada por el presidente Mao Zedong en la cual se lee Los héroes del pueblo son inmortales). Por supuesto, no puede faltar el Mausoleo de Mao Zedong donde reposa el cuerpo embalsamado del fundador de la República Popular China. No nos detuvimos a hacer la larga fila para entrar a ver a Mao… pero después de haber visto a Lenin en la Plaza Roja no nos quedaron ganas de repetir la experiencia.

En la última parte de la explanada antes de llegar a las grandes puertas del Palacio Imperial (mejor conocido como la Ciudad Prohibida) nos encontramos con policías de pie en medio de paneles de acrílico anti-balas y unos macetones de tamaño exorbitante llenos de flores. Claro, también vimos la gran fachada tan conocida por la enorme fotografía de Mao Zedong que siempre sale en los noticieros.

Ya a la entrada, pudimos admirar dos parejas de soberbios leones esculpidos y dos pares de estelas de mármol que custodian la Puerta Tian'anmen. Estas piedras de mármol de 10 toneladas cada una están esculpidas con dragones que danzan entre las nubes del espacio y  rematan cada una con un león.

Frente a la puerta de Tian'anmen, siete puentes salvan la corriente del "Río de las Aguas Doradas" nombre dado a los fosos interiores y exteriores de la Ciudad imperial. El puente central llamado Yulu, más ancho que los otros y decorado con dragones tallados en el mármol, era de uso exclusivo del emperador. Sucesivamente a sus lados, los dos puentes Wanggong para servicio de los príncipes. Los dos puentes Pinji para altos funcionarios civiles y militares, y los dos puentes Gongsheng para funcionarios de bajo rango, soldados y sirvientes. Estos seis puentes sólo están decorados con motivos de flores de loto.

Una vez hecha la fila, accedimos a través de un pasaje subterráneo. La Ciudad Prohibida fue el palacio imperial chino desde la dinastía Ming hasta el final de la dinastía Qing; es decir, durante casi 500 años fue el hogar de los emperadores de China y su corte, así como centro ceremonial y político del gobierno chino.

Nomás para que se den una idea, la Ciudad Prohibida es el mayor complejo palacial superviviente del mundo y cubre 72 hectáreas. Tiene forma de rectángulo, con 961 metros de norte a sur y 753 m de este a oeste, y contiene en la actualidad 980 edificios con 9999 estancias. Fue diseñada para ser el centro de la antigua ciudad amurallada de Pekín y se inserta dentro de una zona amurallada mayor llamada la Ciudad Imperial, que a su vez queda dentro de la Ciudad Interior, que linda por el sur con la Ciudad Exterior. Dada su enorme influencia como ejemplo de la arquitectura palacial tradicional de China en el desarrollo cultural y arquitectónico de Asia oriental y otras partes del mundo, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

Definitivamente, es apabullante… y no solo por el tamaño, sino por la cantidad de personas que la visitan todos los días. ¡En serio! dimos gracias a Dios por la guía de Oscar quien, en su limitado español combinado con un inglés un poquito más amplio, nos enseñó lo más importante. Eso sí… ahí aprendimos que en china nadie respeta las filas ni el orden de llegada así que tuvimos que emplear el método de acceso “a la mexicana” y conseguir espacio a codazo limpio. Me sorprendió enormemente la actitud de los chinos de la “tercera edad” quienes empujaban aún más que los jóvenes. Abrirse paso fue toda una experiencia, y ciertamente una no muy agradable.

Todo, todo en el interior está cargado de simbolismos y eso es fascinante. Entre los detalles que más llamaron mi atención, a pesar de la engentada que me di, fueron las enormes puertas, el uso del amarillo, el rojo y el azul, las líneas de estatuas de animales sagrados que adornan las cresterías de los tejados, los dragones imperiales y aves fénix (los primeros representan al emperador y las segundas a la emperatriz)  labrados en mármol, y los nombres poéticos de los edificios -i.e. el Palacio de la Longevidad Tranquila, el Salón del Cultivo Mental o el Palacio de la Pureza Celestial.  

Cuando salimos a través de un gran jardín, ¡necesitamos bastante tiempo para nuestra descompresión!


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domingo, septiembre 14, 2014

La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre. ~Mao Zedong


China 2012, Capítulo 7: ¿Pekín o Beijing?


Al llegar al Aeropuerto Internacional Capital, nos recibió nuestro nuevo guía local: un chico muy sonriente y simpático que se presentó en un muy limitado español como “Oscar.”

Este aeropuerto, fue inaugurado el 21 de marzo de 1958 como el primer aeropuerto de la República Popular China. En ese entonces consistía en un pequeño edificio terminal, que sigue en pie hasta el día de hoy, al parecer para el uso de personalidades y vuelos chárter.

Después de varias modificaciones y para conmemorar el 50º aniversario de la fundación de la República Popular China a finales de 1999, el aeropuerto fue ampliado de nuevo. Su más ambiciosa expansión se inauguró el 29 de febrero de 2008 con motivo de los Juegos Olímpicos. Cabe mencionar que el proyecto estuvo a cargo del arquitecto inglés Norman Foster y su equipo de trabajo… seguro ya saben que este mismo arquitecto es el que diseñó el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Gracias a esta ampliación, el Aeropuerto Internacional de Pekín se ha convertido en el mayor aeropuerto del mundo, con casi un millón de metros cuadrados y la posibilidad de tránsito de 76 millones de pasajeros. Su diseño, que mezcla las influencias que está sufriendo China, hace presente lo tradicional con las más modernas tecnologías. Se asemeja a una torre Eiffel tumbada que cuenta con techos transparentes de colores rojo y amarillo (bandera de China). Honestamente, es uno de los aeropuertos más impresionantes que he tenido la fortuna de conocer.

Una vez fuera de la terminal, nos dirigimos al auto en el que el chofer estaba esperando para subir las maletas y tomar camino hacia el hotel Beijing Novotel Peace. Cansadas pero animadas por ver esta gran ciudad, nos encontramos con el recibimiento esperado por parte de una megalópolis: ¡un gran embotellamiento! Estuvimos aproximadamente dos horas atrapados entre autos, autobuses, taxis y demás, debido según Oscar a un accidente en la vía rápida -bueno, evidentemente no tan rápida.

A guisa de introducción les cuento que esta ciudad es reconocida actualmente como el corazón cultural, político y social de China. La pregunta es: ¿lo correcto es llamarla Pekín o Beijing? La respuesta es la siguiente: “Pekín” (que significa “Capital del Norte”) es la adaptación al español de la forma latina oficial antigua “Peking” que, según la RAE, es la forma recomendada de llamar a esta ciudad en español. Esta última forma correspondía al método de transcripción del sistema postal chino y reflejaba la pronunciación arcaica de la sílaba jing. Para ir contra la RAE, resulta que en la actualidad, la República Popular China utiliza exclusivamente la forma “Beijing”, correspondiente al sistema de transcripción oficial hanyu pinyin. Así que, cómo ustedes elijan llamarle recae en si deciden hacerle caso a la RAE o al gobierno de China…

Cuando al fin llegamos al hotel, nos registramos, y después de quedar de acuerdo con Oscar sobre la hora de salida al día siguiente, subimos a la habitación a descansar y refrescarnos un poco. Lo rarísimo fue encontrarnos con máscaras anti-gas en el closet... ¡esa sí fue novedad!


Una vez listas, bajamos al restaurante del hotel a cenar. La sorpresa mayor fue encontrarnos a una chica mexicana estudiante de hotelería que amablemente atendió nuestra mesa. Mi mayor desilusión: su cara cuando le pregunté si podría pedir una limonada… ¡en China no hay limones!  


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domingo, septiembre 07, 2014

Tai chi: vencer el movimiento con la quietud. ~Yi Jing Zhi Dong


China 2012, Capítulo 6: Dim sum, tai chi y actitud zen


Como no teníamos nada más programado en Shanghai, en nuestra última mañana salimos a recorrer los alrededores del hotel. Lo primero que llamó nuestra atención fueron diversos puestos de flores y frutas y, por supuesto, de dim sum -en mi interpretación, la versión oriental del tamal mexicano.
Para definirlo correctamente, “dim sum” es un término cantonés que puede traducirse como "ordenar hasta satisfacer al corazón". Es una comida china liviana que se come como aperitivo en algún momento entre la mañana y las primeras horas de la tarde. Contiene combinaciones de carnes, vegetales, mariscos y frutas y se suele servir en pequeñas canastas. Por supuesto, va a acompañado siempre de té.
Caminando más allá nos encontramos  amén de una panadería francesa (con letreros en chino, claro)… ¡y con un auto que bien podría haber sido de la pantera rosa!
Seguimos un sendero y dimos con un muy lindo parque enclaustrado en el que descubrimos un pequeño bosque de bambú, un lago artificial y diversos matorrales de flores. Por supuesto, adoptamos una actitud zen y disfrutamos de la tranquilidad del espacio por un buen rato.
Lo más interesante fue que, al salir, tuvimos la suerte de ver a un señor de unos 70 años de edad (un cálculo atrevido de mi parte pues los chinos son come-años) practicando tai chi con espada. Me atreví a grabarlo pues sus coordinados y seguros movimientos eran hipnotizadores y elegantes.
Por si no están familiarizados, el tai chi -o tai chi chuan- es un arte marcial desarrollado en el Imperio de China. Originalmente, el tai chi se creó para la lucha cuerpo a cuerpo, ya sea armada o desarmada; en estos tiempos se le considera cada vez más tanto como una práctica físico-espiritual muy provechosa para la salud como una técnica de meditación en movimiento. Hoy en día es una actividad muy popular y en los parques de las ciudades de China se puede observar por las mañanas a miles de personas ejercitando sus movimientos lentos y fluidos.
Al salir del parque nos encontramos con una vitrina donde pegan las páginas importantes de los diarios… digamos que como un corcho de boletines para la comunidad.
Como ya era hora, nos fuimos de regreso al hotel a fin de prepararnos a ir al aeropuerto. Recogimos maletas, hicimos el check out y emprendimos camino con el chofer de la agencia y con Juan. Como llegamos a buen tiempo, nos despedimos del guía, pasamos seguridad y recorrimos las tiendas del aeropuerto. Nos encontramos con gran cantidad de productos típicos chinos empaquetados para viajar siendo los más populares de la temporada los cangrejos de río como los que vimos en Zhujiajiao.
Al final, ya cansadas de dar vueltas, nos fuimos a leer un rato a la sala de espera y nos dispusimos a abordar el avión hacia nuestro siguiente destino: Beijing.


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viernes, agosto 22, 2014

De nada sirve construir medio puente. ~Proverbio chino


China 2012, Capítulo 5: De visita en Zhujiajiao


Una vez terminada la visita de la parte antigua de Shanghai, nuestro guía nos preguntó si preferíamos hacer el típico recorrido turístico en bote al atardecer para ver los edificios iluminados y atravesar la zona de construcciones europeas de la época del primer boom económico de la ciudad o, como opción B, ir con él a encontrarnos con la China tradicional visitando Zhujiajiao.

La decisión fue bastante fácil: se nos antojó mucho más la opción B pues ya habíamos pasado suficiente tiempo observando los rascacielos de la ciudad y construcciones europeas hemos visto muchísimas en el viejo continente. Así que, con un guía feliz por haberle hecho caso, nos dispusimos a viajar en auto una hora para arribar a Zhujiajiao.
Zhujiajiao es la “Aldea del Canal” más próxima a Shanghai, pues está situada a unos 50 kms... según Juan el nombre proviene del apellido Zhu y aún hay mucha gente en el lugar que lo porta. Se denominan Aldeas del Canal a las aldeas situadas en el Delta del río Yangtze, en el triángulo formado entre Shanghai, Suzhou y Hangzhou, que comparten una serie de características comunes:

  • Estar atravesadas por uno o varios canales
  • Haber conservado las construcciones originales a la orilla de los mismos
  • Mantener una población local todavía dedicada a las actividades tradicionales, fundamentalmente agrícolas
  • Contar con una larga historia, e importantes vestigios de la misma en su ciudad antigua
  • Haber manifestado su compromiso para conservar estas características          

La UNESCO otorgó a seis aldeas (Tongli, Luzhou, Zhuozhuang, Xitang, Wuzhen y Zhuhijiao) el distintivo común de Patrimonio de la Humanidad. Una onda como el título de “pueblo mágico” tan socorrido en México.

Al llegar dejamos el auto en un gran estacionamiento cerca del acceso. No teníamos idea de qué esperar y lo que encontramos fue realmente maravilloso: un pueblo perdido en el tiempo con un dejo veneciano por sus numerosos canales suministrados por varios afluentes fluviales y 36 puentes de piedra (20 de ellos aún en uso cotidiano) donde la transportación de gente y mercancía es por vía acuática.

Juan contrató un bote para llevarnos por el canal principal. La vista de los botes en fila, las lámparas rojas colgando de los balcones, la gente haciendo su vida cotidiana, fue memorable.


Después nos bajamos y en un divertido paseo a pie, pudimos disfrutar de una sucesión de tiendas, restaurantes, tradicionales casas de té donde se bebe acostado y también hay pipas de vapor (a falta de opio supongo), la mayoría con fachada restaurada de madera, y con grandes banderolas amarillas con la actividad a la que se dedican escrita en caracteres chinos, como era costumbre en la antigüedad.

Justo cuando arribamos a la sección de venta de comestibles me di cuenta de por qué nuestro guía se había puesto tan contento con nuestra decisión: como chef, ¡se dedicó a explicarnos los platillos y los usos y costumbres, amén de comprarse los ingredientes para su propia cena–algo así como un chamorro versión china! He de ser honesta y aclarar que ver cómo venden a los cangrejos de río vivos y atrapados en redes me dio una pena horrible… además, el sabor de las verduras en conserva “a la china” me escaldaron la lengua y mi cara hizo reír a carcajada batiente al guía.

En una de las tiendas no pude resistir la tentación de adquirir a un simpático mini dragón que bautizamos como Mushu en honor del personaje de la película Mulán de Disney.

Ya en nuestro recorrido hacia el auto para volver a Shanghai pasamos el Gran Puente Fangshen. Con sus 72 metros de largo y cinco arcos es el mayor de la zona de Shanghai y fue construido en 1571 con las limosnas recogidas en un templo cercano. Al pie del puente hay unos kioscos donde habitualmente la población local se relaja. Pero eso no es lo curioso del lugar: sobre el puente nos encontramos vendedoras que ofrecen pececillos para ser liberados en las aguas del canal, pues el nombre de este puente significa "Liberar animales cautivos". Esto es una actividad que según las creencias budistas otorga gran mérito al que la practica, aunque resulta francamente paradójico que para que algunos ganen ese mérito, otros tengan que perderlo pescando a los peces. ¡Los humanos somos en verdad contradictorios!

La visita fue genial y agradecí este encuentro con la China que hasta ese momento no habíamos experimentado. Antes de irnos sacamos fotos de un atardecer “de postal.”


A través de esta liga les comparto la galería de fotos de nuestra visita  

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domingo, agosto 10, 2014

Mejor tres días sin comida que un día sin té. ~Proverbio chino

China 2012, Capítulo 4: Tomando té entre flores, gatos y dragones


Orquesta con instrumentos de cerámica
La siguiente parada del tour fue el emblemático Jardín Yuyuan diseñado por un funcionario de gobierno durante la dinastía Ming, entre los años 1559 y 1577 y declarado monumento nacional en 1982.
El jardín está rodeado por un mercado de artesanías y otros productos. Por ello, antes de entrar nos detuvimos un rato a escuchar los acordes salientes de una orquesta que tocaba con instrumentos totalmente fabricados en cerámica… no hay duda de por qué en inglés llaman a las vajillas de cerámica simplemente “china”.

Casa de té Huxinting
Después nos encontramos con un estanque que sirve como antesala al acceso al recinto del jardín. Junto al estanque lo que más destaca es un edificio tradicional chino muy ornamentado, de un brillante color rojo. Se trata de la casa de té Huxinting a la que se accede cruzando un puente de madera construido en forma de zigzag para ahuyentar a los malos espíritus que, según los chinos, sólo te pueden atrapar si caminas en línea recta -¿serán la versión china de los zombies? Esta casa es uno de los lugares más carismáticos de Shanghai donde sólo sirven té y sus acompañantes. Al lado, está una casa donde se hacen y venden dim sum al por mayor… ¡la fila para ambos comercios es enorme! 
Nuestro guía nos llevó a una tienda de té para tener nuestro primer encuentro con este importantísimo elemento de la cultura china.  China es el productor de té más antiguo del mundo, y sus habitantes lo consumen hace más de tres mil años, porque lo consideran una medicina natural. La gente acostumbra llevar botellitas plásticas con té en la calle, y hay agua caliente a disposición en universidades, centros comerciales y estaciones de tren. En los restaurantes el té es gratis, y se sirve en un cuenquito de cerámica o de barro incluso antes de hacer el pedido.
Si bien hay más de 300 variedades, la verdad es que todas provienen de la misma planta: la Camellia Sinensis, que es procesada en cinco tipos de té:
  1. Blanco: es uno de los más ricos en nutrientes, ya que se procesan sólo los brotes que salen primavera, conservando toda la energía de la planta aumentando las defensas del organismo y lo desintoxican al mismo tiempo.
  2. Verde: contiene gran cantidad de antioxidantes. Sus hojas no son fermentadas, sino que son sometidas sólo a un proceso de secado, manteniendo sus nutrientes originales, lo que lo que le permite ser efectivo contra los efectos del envejecimiento y las enfermedades degenerativas, incluso contra el cáncer.
  3. Negro: tiene propiedades protectoras del sistema cardiovascular y previene las caries; ayuda a la no oxidación del colesterol “bueno”. Es sometido a fermentación y secado luego de la cosecha.
  4. Rojo o Pu-Erh: es recomendable para perder peso, ya que acelera el metabolismo, facilita la digestión y disminuye el colesterol. Se vende prensado en forma de ladrillo o torta. Su proceso de elaboración consiste en que las hojas son maduradas por muchos años (hasta 60). Al igual que el vino, mientras más tiempo se guarda,  mayor calidad y precio.
  5. Oolong: combina propiedades del té rojo y del verde pues tiene antioxidantes, mejora la digestión, el colesterol y quema casi el doble de grasas que el té verde, además de ser muy bueno para la piel. Sus hojas han sido fermentadas parcialmente.
La chica que nos explicó estas clases de té y su tradicional ceremonia del té, nos dio a probar varias confecciones y, para terminar, nos mostró cómo la flor de jazmín abre con el agua caliente (video)… así se ve:
Té de flor de jazmín
 
Gato chino
Una vez cumplido el objetivo de sacar fotos al mercado, nos dirigimos a la entrada del jardín. Conseguido el acceso, nos encontramos con una gran piedra conmemorativa (los chinos del siglo XIV evidentemente eran fanáticos de las formaciones naturales y las coleccionaban a diestra y siniestra). Amén de la impresionante piedra, lo que más nos llamó la atención fue el gatito chino que nos saludó en la entrada…
Vista del jardín Yuyuan
Acto seguido, nos introdujimos al parque actual que ocupa unas dos hectáreas y contiene los elementos básicos de la jardinería china, combinando los pabellones y estanques con una variada vegetación. En los pabellones pudimos observar mobiliario de la época con ornamentaciones en madera, metal y piedra. Pasamos por diversos pasillos y puentes donde hubo oportunidad de conocer vegetación endémica y figuras de diversos animales que tienen mucho significado para los chinos tales como el tigre, el león o el venado. 


Dragón con perla
De todas las que vimos, la que más me gustó fue la representación del dragón con una perla entre las fauces. Estos dragones simbolizan especialmente el éxito y el progreso. Según los chinos, la perla multiplicaría sus cualidades con su solo toque, y se dice que ella encierra toda la sabiduría del dragón: la Perla del Conocimiento. También son un símbolo del Tao o perfecto equilibrio entre el Yin y el Yan que alcanzan los dragones más sabios, saludables y prósperos. Sin duda, en este jardín se les incluyó por todas partes como un augurio de buena suerte… y no resultó mal pues ¡sigue sano y salvo como atracción turística y cultural!
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sábado, agosto 02, 2014

Sin escalar montañas nadie conoce la altura del cielo, sin bucear los ríos nadie conoce la profundidad de la tierra por donde discurren. ~Proverbio chino

China 2012, Capítulo 3: Vértigo en el moderno Shanghai


¡Yo lo intenté!
Llegamos a la parte moderna de la ciudad para recorrer con Juan, nuestro guía, algunas calles a pie y ver de cerca sus rascacielos. Shanghai es una de las ciudades de mayor crecimiento mundial en términos de rascacielos. Nomás para que se den una idea, en noviembre de 2008 había 932 edificios altos completados, y 208 más en construcción, aprobados o propuestos, de los cuales tres superan los 300 m (980 ft) de altura. Entre los más destacados se encuentra el Shanghai World Financial Center, el tercer edificio más alto del mundo, con 101 pisos y una altura total de 492 metros. Como podrán ver en la siguiente foto, intenté sacarle una foto completa pero simplemente ¡no hubo manera!
Para que conste...
Dado que ese edificio no es público, no pudimos más que verlo por fuera; sin embargo, Juan nos preguntó si queríamos ver Shanghai desde las alturas y, ante una respuesta afirmativa, se dirigió rápidamente hacia el Jin Mao Tower que sí cuenta con un mirador. Como era temprano, no encontramos una gran fila por lo que pagamos los boletos y entramos rápidamente a uno de los elevadores en el que, en un respiro ¡alcanzamos el piso 88 para encontrarnos a 340 metros de altura! 
Nos bajamos y dimos toda la vuelta al mirador para disfrutar de las vistas y conocer “a su altura” algunas de las edificaciones más representativas de la ciudad. Entre ellas, la Oriental Pearl Tower (torre de observación y antena de telecomunicaciones) y la Torre Central de Shanghai, aún en construcción que tendrá 128 pisos y una altura de 632 metros y se convertirá en el edificio más alto China cuando sea completado, amén de que será el segundo rascacielos más alto del mundo, tras el Burj Khalifa ubicado en Dubai.
Bahía del Rio Huanpu
Al bajar del Jin Mao Tower nos dirigimos hacia la orilla del Río Huangpu para contemplar la vista hacia los edificios de Pudong (la zona moderna de Shanghai). Ahí nos encontramos con el centro de convenciones de Shanghai y el edificio de la aduana del puerto. Valió la pena la larga caminata pues la vista de la silueta de los edificios es espectacular. Entre los edificios se encontraba un globo terrestre que mostraba la parte de Asia-Pacífico, lo cual nos llamó mucho la atención, pues estamos sumamente acostumbradas a ver el mapa de América y no ésta parte del mundo. Una de las mayores atracciones turísticas de Shanghai es recorrer en crucero esa zona al atardecer, justo cuando todos los edificios están iluminados.
Ópera china
Una vez completada esa visita, nos dirigimos en auto a un hotel para el almuerzo. La verdad es que nuestro primer encuentro con la comida china no fue muy satisfactorio. Al terminar, fuimos en auto a la Avenida Nanjing: la calle comercial más grande de Shanghai que hasta tiene un trenecito para recorrerla a gusto. Nos tocó observar unos momentos el espectáculo gratuito de ópera china que se ofrece para personas de la tercera edad y demás entusiastas. Admito que no soy fan de la ópera: al igual que Cri Cri me parece que la voz de los cantantes varones es de toro enfadado y que las mujeres gritan como si hubieran visto un ratón… pero supongo que en gustos se rompen géneros.

Lo que sí fue de nuestro interés son tiendas de productos para medicina tradicional china que comercian con ingredientes no sólo vegetales como el famoso ginkgo biloba, sino  también de animales y minerales. El uso de partes de especies en peligro de extinción (por ejemplo caballitos de mar, cuernos de rinoceronte, y los huesos de tigre) ha creado polémica y ha dado lugar a un mercado negro, alimentado por los cazadores furtivos que buscan animales protegidos. Ingresar a estos comercios es toda una experiencia…
Trabajando la seda
Nuestro siguiente destino fue una tienda de artículos de seda. En la tienda nos dieron un tour y nos explicaron todo sobre ésta, “la reina de las fibras naturales”. La seda es un invento exclusivamente chino: durante mucho tiempo, China fue el único país en el mundo que produjo y utilizó tejidos de seda. La seda china, utilizada desde hace unos 4,600 años, no es famosa solamente por su exquisito diseño, sino también por su brillo y su finura. De ahí la importancia de la Ruta de la Seda para extender su comercio y uso a Europa y, luego, al resto del mundo. Hoy en día, a pesar de los métodos artesanales han sido ya reemplazados por la mecanización, el bordado es un arte muy enraizado en la cultura china.
Mi cuadro de hilos de seda entintados
Pudimos ver los gusanos, los hilos, y por último, los productos. Algo que nos admiró mucho fue la demostración de cómo entre varias mujeres iban estirando cada capullo a medida de una cama, para con muchos de estos ir formando edredones. Por supuesto, salimos de ahí con dos de ellos, ligeros pues tiene una tabla donde está la relación de los países y que grosor es el recomendable, y un cuadro hecho con hilos de seda entintados que ahora luce en casa. 
 
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domingo, julio 06, 2014

Por muy lejos que el espiritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón. ~Confucio

China 2012, Capítulo 2: Nihao Shanghai


Después de un largo, larguísimo viaje al fin aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Pudong para visitar nuestra primera escala en China. Pero, antes de hablar sobre Shanghai, aclararé que el nombre oficial del país es República Popular China. Pero ¿de dónde viene la palabra “China”? Pues resulta que el primer registro de este término data de 1516, en el diario del explorador portugués Duarte Barbosa. Se cree que la palabra proviene del nombre de la dinastía Qin (, Chin), que reinaba por esas fechas. Sin embargo, el nombre común para el país en chino es Zhongguó que significa “nación central”… ¡el ego humano, siempre presente!
Nihao
Ahora sí, sobre Shanghai: es la ciudad más poblada de China –a finales de 2013 el número de residentes se registró en 24.15 millones. Al llegar pudimos constatar que los chinos son bastante eficientes en sus trámites migratorios. Una cosa extraña que vimos son unos sensores que miden la temperatura de cada visitante a fin de identificar si alguien tiene fiebre… supongo que es un tema relacionado con la famosa gripe aviar que tantos estragos causó en Asia. Eso sí, había un lindo letrero que gentilmente nos enseñó nuestro primer vocablo en chino: Nihao (equivalente a nuestro “hola”).
Después de pasar migración, recolectamos nuestras maletas y nos dirigimos a la salida para encontrarnos con el agente enviado por el operador local de viajes. Una vez que lo encontramos, nos condujo hacia el auto en el que iríamos a nuestro hotel. Hubiera preferido hacer el trayecto en el famoso tren maglev pero desafortunadamente esa experiencia quedará pendiente para otro viaje. Maglev es la abreviatura de "Levitación Magnética"; básicamente, el tren es elevado por potentes imanes que proporcionan la propulsión y elevación. Hay rieles para "orientar" el tren, pero el tren no tiene ruedas que hagan contacto con los rieles, asimismo el tren se eleva y "flota" en este campo magnético. La principal ventaja es que el tren puede alcanzar velocidades muy altas, ya que está esencialmente "volando" a baja altitud dentro del campo de los rieles. Es diferente de los trenes comunes o los automóviles regulares, en que no tiene contacto ninguno con la superficie que crea fricción y lo desacelera. El de Shanghai va a una velocidad de 430 kilómetros por hora y hace 8 minutos del aeropuerto internacional a la estación que se encuentra en el centro de la ciudad, a unos 30 kilómetros. El viaje cuesta hoy en día unos USD 47 dólares. Si hubiera un tren como éste en México y hubiera una estación cerca de mi casa y otra cerca de la oficina, calculo que yo haría entre 3 y 4 minutos en mi ruta de 14 kilómetros (soñar no cuesta nada... el boleto sí sería caro).
Llegamos a nuestro hotel, nos registramos y nos fuimos directo a dormir después de acordar con el agente que veríamos a nuestro guía local a la mañana siguiente después del desayuno.

Yogur local
Después de desayunar, e incluir el yogur local para prevenir que nos cayera mal la comida, nos encontramos con nuestro guía quien se presentó como “Juan”. Obviamente no se llamaba Juan; la verdad es que los chinos que tienen contacto con visitantes tienen por costumbre elegir un nombre occidental que suene parecido a su nombre original a fin de facilitarnos un poco la vida. En fin… nuestro nuevo mejor amigo Juan nos platicó que él era chef y había vivido varios años en Barcelona, pero ante la crisis económica europea tuvo que volver a casa y tomar la chamba de guía de turistas. Para su buena suerte, aún hay pocos guías que manejen algo de español (inclusive, de inglés) y esta habilidad le generaba competitividad y le aseguraba un mejor ingreso. ¡Genial para él!
Abordamos el auto saludando al chofer con un utilísimo “Nihao” y un leve movimiento de cabeza que fueron recompensados con gestos similares.  Juan nos contó un poco sobre la historia de Shanghai. Literalmente, su nombre significa “sobre el mar”. Se ubica en el delta del Río Yangtsé, en la costa del mar oriental de China. La zona que hoy ocupa tiene asentamientos humanos desde el siglo XII. La gente que vivía ahí se dedicaba mayormente a la pesca y los textiles. Eso, hasta que en el siglo XIX el tratado de Nankín firmado en 1842 la convirtió de repente en un puerto de tráfico internacional. Desde entonces disfrutó de un enorme boom gracias a la inversión extranjera, misma que dejó de recibir en 1937 tras la Batalla de Shanghái al caer en manos de los japoneses. Esta ocupación duró hasta 1945. Durante y después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en punto de refugio de miles de europeos. Con el triunfo de la Revolución China en 1949, muchos de los empresarios extranjeros desplazaron sus negocios a Hong Kong.

La suerte volvió a sonreír a Shanghai con las reformas de los 1990s cuando nuevamente un sinfín de empresas trasnacionales la eligieron como la sede para sus operaciones en este país. Hoy es un destino turístico y un centro cultural muy cosmopolita que compite enardecidamente con Hong Kong por el título de “estrella” de la economía de mayor crecimiento del mundo.

Juan nos dijo que dedicaríamos la mañana a conocer la parte nueva de la ciudad así que nos dirigimos hacia allá para visitar, entre otras cosas, el Jardín Yuyuan y el Shanghai World Financial Center.

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sábado, julio 05, 2014

Un viaje de mil millas comienza con el primer paso. ~Lao-tsé

China 2012, Capítulo 1: Hacia la Sección Amarilla

Empezaré por confesar que volar a China no estuvo jamás en el To Do del proyecto "Ser Ciudadana del Mundo" hasta que mi hermana vio una serie en la televisión en la que una suertuda estadounidense tiene el envidiable trabajo de reportar sus viajes... ¡experiencias pagadas al 100% por la televisora por supuesto! -nótese el desagradable verde que adorna mi faz cada vez que ella aparece en pantalla desde un nuevo recóndito lugar.
El día que marcó nuestro destino fue un domingo en que la mencionada conductora hizo un reportaje sobre un lugar en China donde se tomó una foto abrazando a un oso Panda... ahí terminó la discusión sobre el rumbo que tomaría el viaje vacacional anual.
 
Lo siguiente fue averiguar cómo llegar ahí y qué más había que ver en China (efectivamente, así es como establecemos nuestras prioridades). Pusimos manos a la obra -y a los ahorros- para solicitar atentamente a nuestra amada agente de viajes que nos armara el itinerario adecuado para tener tiempo suficiente de explorar algo de lo más sobresaliente de ese enigmático y milenario país.
Mi visa
Siendo China no solo el más poblado, sino el tercer país más extenso del planeta (sólo le ganan Rusia y Canadá), fue complicado elegir qué lugares visitar.
 
Después de oleadas de correos electrónicos, logramos acordar un itinerario muy completo que en 15 días nos llevaría a conocer siete lugares: Shanghai, Beijing, Xian, Chengdu, Guilin, Guangzhou y Hong Kong.
 
Esta combinación nos gustó pues incluía sitios icónicos que incluían puntos relevantes en todos los aspectos: historia, naturaleza, arte y política. 
 
Una vez acordada la ruta y después de tramitar las visas, emprendimos el largo viaje México-San Francisco-Shanghai el 21 de octubre de 2012.
 
Próximo capítulo: ¡Nihao Shanghai!

viernes, julio 04, 2014

Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas. ~Hipólito Taine

India y Londres 2013: Algo para reflexionar


Para cerrar la primera narración de Crónicas Caseyanas, mi hermana me instó a escribir este epílogo. Confío que será como un “trou normand” o un sorbete que refrescará su paladar lector y les preparará para saborear el siguiente platillo del amplio menú que constituirá este blog de viajes.
Aquí van, pues, mis últimas reflexiones sobre la experiencia de 2013:

India

Definitivamente, no es para cualquiera. Hay que ahorrar mucho para asegurar que las expectativas de servicio y puntualidad se cumplan. La mejor época del año para ir es el otoño ya que no hace tanto calor y los monzones ya pasaron. India es un país desconcertante en el que los colores más brillantes, las especias más aromáticas, las miradas más hermosas están rodeados de basura, una gran gama de animales y vialidades caóticas.
Los indios son cálidos, hospitalarios y sinceros, de piel color olivo y grandes ojos… entre los más hermosos que he visto. Las mujeres visten con trajes tradicionales de colores vivos que inexplicablemente combinan y su caminar es elegante. Su herencia cultural y religiosa es milenaria y sus atracciones turísticas, extraordinarias. Sin embargo, para disfrutar de la visita hay que mantener una mente abierta, escucharles sin conceptos preconcebidos  y estar dispuesto a explorar una filosofía de vida que dicta un orden distinto de prioridades.
India es un país con 1.4 mil millones de habitantes donde el consumismo no impera, la recaudación fiscal es del 3% y se sufre una evidente falta de recursos para atacar la pobreza, el analfabetismo y el hambre. A nuestros ojos occidentales, en este país se vive en una pasividad que a todas luces aparenta conformismo y que, sin embargo, constituye una total aceptación de la temporalidad de las cosas.

Existe el convencimiento de que las circunstancias son un reflejo de las decisiones y acciones de vidas pasadas y, por tanto, son merecidas. No hay egoísmo ni envidia pues mejorarlas está en su control… claro que por mucho que trabajen en sí mismos en esta vida, no disfrutarán de los frutos de ese esfuerzo sino hasta la siguiente vuelta.

Su actuar lo impulsa incentivos que, si uno los analiza, son los realmente importantes: disfrutar tranquilamente de la comida (espléndida, por cierto) y de la convivencia; adherirse a rituales religiosos en honor a una multitud de manifestaciones divinas que marcan desde lo cotidiano hasta los acontecimientos más relevantes de la vida; comprometerse a confiar y a respetar la decisión de una familia que les busca un compañero(a) realmente compatible  y soñar con terminar los días siendo parte de un río sagrado.
Sólo puedo compartirles que fue un viaje transformador: ¡aún cierro los ojos y veo a mi tigre Sultán devolviéndome la mirada!

Les dejo la liga a la galería de fotos:
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Londres

Londres es, sin duda, mi ciudad favorita en el mundo, después del querido DF, por supuesto. Visité esta ciudad por vez primera a los 21 años como el destino inicial de mi  aventura europea inaugural. Habiendo estudiado mis últimos años escolares en un colegio británico, tenía un poco de miedo de que no resultara ser todo lo que había imaginado. Afortunadamente, caí rendida a sus pies… y sigo enamorándome cada vez que la visito.

Para mí tiene la combinación perfecta de lo histórico y lo moderno, lo innovador y lo tradicional, lo irreverente y lo conservador. En mi experiencia, los ingleses son amables y serviciales, amén de tener un humor irónico que disfruto enormemente. Bueno, ¡hasta su clima me hace sentir en casa!
Cuando le encuentras el modo al Tube, como turista lo amas. Es, por supuesto, una ciudad cara pero vale la pena pues su oferta turística es impresionante y hay para todos los gustos: parques, museos, tiendas, castillos y espectáculos.
 
He de decir que la cocina británica no es lo máximo pero se puede sobrevivir con sus platillos más decentes o de plano elegir comida oriental, que es maravillosa por la enorme cantidad de indios y pakistaníes que habitan en esta capital. Eso sí… el té, los postres, la cerveza y la sidra son imperdibles. Y si eso no fuera suficiente, el unicornio (mi criatura fantástica preferida) aparece en el escudo de armas de la monarquía.
 
Sólo puedo recomendarles visitar Londres lo antes posible… ¡ya siento nostalgia de haberla dejado!

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